Ambiente. Equipo de la Blas Pascal investiga cómo mitigar las “islas de calor” en la ciudad

La Universidad Blas Pascal estudia distintas acciones para amortiguar los efectos del cambio climático en la ciudad. El proyecto se desarrolla en el marco del Desafío “Innovar por el Clima”.

16 de abril de 2026 a las 04:18 p. m.
Equipo de la Blas Pascal investiga cómo mitigar las “islas de calor” en la ciudad
Integrantes del equipo de investigación de "Refrescor".

En el marco del programa Innovar por el Clima, el Instituto de Investigación en Desarrollo Sostenible de la Universidad Blas Pascal (UBP) se encuentra en pleno desarrollo de “RefresCOR”, un modelo de medidas orientadas a reducir los efectos de la islas de calor en sitios urbanos.

“Hace años venimos estudiando el efecto del calor y su vinculación con la vulnerabilidad sociodemográfica. Refrescor es un subproyecto de esa línea de investigación en el que propusimos hacer intervenciones de carácter piloto en el mismo campus de la Universidad y evaluar su impacto real en la reducción de la temperatura superficial y del aire”, explicó a La Voz el magister Lucas Vanoli Faustinelli docente e investigador a cargo del proyecto.

Para observar las islas de calor principalmente utilizan imágenes satelitales con aparatos que tienen la capacidad de ver la temperatura de la superficie. “Con este proyecto, además de seguir haciendo eso y ver qué sucede en el campus, hacemos mediciones in situ”, comentó.

Bajo la dirección de Vanoli trabaja un equipo de ocho alumnos: Ulises Pons Gonzalez, Valentina Venencia, Augusto Baldaccini, Agostina Davies, Franca Melian, Candelaria Dedeu, Camila Cueto y Facundo Gil. Todos ellos, son estudiantes de tercer y cuarto año de la licenciatura en Gestión Ambiental de la Universidad.

Estos trabajaron de manera conjunta con los investigadores Diego Hernán Pons, Alexandra Abigail Vallejos, Giuliana Beatriz Beltramone, Macarena Belen Bresan y Anabella Ferral.

Intervenciones

La prueba piloto de este proyecto implica medidas para disminuir las islas de calor en sitios urbanos accesibles estratégicamente y con la incorporación de soluciones basadas en la naturaleza mediante la reforestación arbórea.

Específicamente las medidas fueron dos: la colocación de pintura reflectiva a la luz solar y la plantación de árboles nativos donados por la empresa Map-sa. Para la primera se cubrió con pintura acrílica blanca una parte del estacionamiento del campus y de esta forma poder comparar con las zonas no pintadas.

Área del estacionamiento sintervenida con pintura acrílica reflectiva.
Área del estacionamiento sintervenida con pintura acrílica reflectiva. ((Universidad Blas Pascal))

Para la segunda se eligieron diferentes zonas del campus que no fueran a intervenirse en el futuro. “Utilizamos vegetación nativa para incrementar su densidad y por ende, los procesos evapotranspiración, es decir, que la planta absorba calor y emita vapor de agua. Esto hace disminuir localmente la temperatura”, explicó Vanoli.

El desarrollo del proyecto duró alrededor de seis meses donde la pintura tuvo lugar en el primero y la plantación en el segundo. El resto del tiempo se dedicaron a la medición de resultados, etapa en la que se encuentran actualmente.

Mediciones

Para llevar adelante esta fase de la investigación utilizan diferentes herramientas que van desde la medición de satélites y las bases de datos que estos generan, hasta mediciones in situ de varios tipos.

“Tenemos termómetros de superficie, mediciones de temperatura de aire, cámaras térmicas para comparar la temperatura de superficies y medidores de confort térmico. Esta última es una variable que tiene en cuenta la temperatura pero también la radiación, la humedad y otras condiciones, es algo parecido a la sensación térmica”, detalló Vanoli.

Los resultados más significativos que obtuvieron hasta ahora tienen que ver con la comparación entre una superficie blanca y otra más oscura, con diferencias de hasta más de 20°C en algunos casos.

En el caso del confort térmico también hay diferencias, aunque menos marcadas. De todas formas, Vanoli explicó que disminuir solo un grado de temperatura del aire es relevante ya que puede significar la diferencia entre un golpe de calor o no.

“Las diferencias también dependen del día, la hora y el tipo de medición. Todo eso es lo que estamos analizando ahora. Las conclusiones las sacaremos cuando termine el verano para poder calcular promedios, estadísticas y publicar en revistas científicas”, adelantó el docente.

En esa línea remarcó que las soluciones que proponen son de urbanismo táctico y a microescala pero que no son nuevas, por lo que el foco se encuentra en medir cuánto se mejora la calidad del ambiente al utilizarlas y que sean alternativas de bajo costo para ser viables económicamente.

Zonas vulnerables

La idea de los integrantes de la investigación es que esta sirva como piloto para otros proyectos urbanos y que sea posible de replicar en espacios como, escuelas, centros de día, centros de jubilados, grandes superficies comerciales y sitios donde el calor esté representando un riesgo mayor para la sociedad.

Para ello cuentan con un gran volumen de datos: “tenemos mapeadas las isla de calor en verano, las de varios años consecutivos a distintas horas, también mapeamos la vulnerabilidad social frente a desastres, frente a islas de calor y estamos trabajando en un índice propio para poder detectar las áreas a priorizar a la hora de aplicar políticas públicas”, precisó Vanoli.

Reforestacón arbórea

Consultado sobre las zonas de la ciudad dónde deberían comenzar a implementarse estas soluciones de resultar efectivas, Vanoli comentó que algunos barrios están más comprometidos que otros como ocurre con el microcentro. Allí no sólo hay poca densidad verde, sino también una alta proporción de población mayor

Después mencionó zonas del este y sureste de la ciudad de Córdoba como Villa El Libertador y otras especialmente afectadas por la vulnerabilidad social, su mayor densificación poblacional y su menor superficie de verde.

“Cuando se analizan los índices de vulnerabilidad y debido a que frente al calor la cuestión de edad tiene alta preponderancia, aparecen barrios que se han envejecido mucho porque tuvieron pocas renovaciones urbanas pero que no son de bajos recursos como el caso del Cerro de Las Rosas”, señaló.