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Entre caranchos y otras aves de rapiña

Aunque suene redundante, por fin el delito económico es delito. Y aparece con letra de molde, en la sección respectiva. Rosa Bertino.

14 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
Entre caranchos  y otras aves de rapiña

La soberbia Cámara de Ámbar, en el Palacio de Catalina de San Petersburgo, produce admiración y rechazo. ¿Cuánta gente murió de hambre y frío mientras Federico de Prusia hacía tamaño obsequio a Pedro el Grande? ¿Cuántas existencias se habrían salvado y dignificado por muchísima menos plata? Hace 300 años, este razonamiento ya incubaba en la conciencia masiva.

Al finalizar el siglo 18, los reyes de Francia marcharon al cadalso. Entre el 19 y el 20, los bolcheviques lavaron con sangre las tropelías de los zares. En el 21, seguimos midiendo la magnificencia de una época por su arquitectura. Recorremos embobados lo que hoy sólo sirve para museo, porque no hay forma de que ahí funcione una escuela, un teatro, un hospital, un orfanato. Los archipoderosos, entre ellos algún traficante de armas o estupefacientes, aparecen en el listado de Forbes .

Es difícil que se los lleve una revolución. Morirán por embolia o ajuste de cuentas.

Reparto. Durante siglos, hubo una cultura de la injusticia. Hoy, los modales han cambiado y la burguesía se ha ensanchado.

Buena parte del pueblo tiene acceso a la belleza y entra a esos palacios como visitante. Antes tenía que conformarse con dejar la vida en su construcción. La democracia es un viejo concepto, pero implementarla es algo relativamente nuevo y esquivo.

En nuestros países, ya no se trata del derecho a votar, sino de aspirar a un reparto equitativo y a vivir en paz. Ambas cosas parecen cada vez más distantes, quizá porque el control pasa por nosotros mismos.

¿O cuántos años más pensamos seguir echándole la culpa a la dictadura? Y a los delincuentes comunes, aunque estos no son poca cosa. "Por fin van presos tipos como estos", dijo alguien, al enterarse del desfalco cometido por médicos y abogados. Parece que en Córdoba había más demandas por accidentes laborales que "laburantes". Cualquier similitud con Carancho no es coincidencia. En la película, Ricardo Darín es abogado y trabaja para una organización que estafa a compañías de seguros.

Lo tremendo de esa ficción es que no es fácil hallar inocentes puros. Como en la realidad cotidiana.

Gente como uno. Aunque suene redundante, quizá habría que agregar que por fin el delito económico es delito. Y que aparece con letra de molde, en la sección respectiva. En la prensa norteamericana y europea, los "choros" no están sólo en Sucesos, sino en Política, Internacionales, Espectáculos, Negocios

Muchos son gente como uno, a la que nadie hubiera imaginado transgrediendo la ley como si nada. Pero es el mundo en que vivimos. El despilfarro y la rapiña actual provocan el mismo escozor que el Palacio de Ámbar.

El carguero que atraviesa la zona sur nunca pitó tanto como estos días. Es sinónimo de productividad y riqueza, que los marginados ven pasar delante de sus ojos. La Obra de Don Bosco, en Neuquén, necesita 120 mil pesos para un Proyecto de Retención de Alumnos. Intentan retenerlos en el colegio "porque cuando vuelven a sus barrios los esperan el ocio, la droga, la delincuencia". Esa suma es muy inferior a lo que se gasta en congresos, entes gubernamentales y no gubernamentales, programas, funcionarios, investigaciones sobre familia, protección de la mujer y el niño, etcétera.

Ya no son los zares ni los aristócratas los que viven en su torre de marfil. Somos nosotros.