Compartir
Ciudadanos

Cuentas claras. Sobreendeudados y cada vez más morosos

Cada vez más familias y empresas tienen dificultades para cumplir con sus compromisos, en un contexto de caída sostenida del consumo y con una inflación que no se detiene.

13 de marzo de 2026, 15:03
Sobreendeudados y cada vez más morosos
Las boletas de servicios públicos se llevan una porción cada vez mayor del ingreso de las familias. (La Voz)

La secuencia fue más o menos así. A finales de 2023, recién asumido, el gobierno de Javier Milei dispuso una megadevaluación del peso, que llevó el valor del dólar de $ 366 a $ 800. De inmediato, el poder adquisitivo de la mayoría de la población se derrumbó, sin que los salarios pudieran seguir el ritmo de la estampida de precios que generó ese salto en el tipo de cambio.

Semejante torniquete monetario ayudó a bajar la inflación, lo que permitió estabilizar la economía y logró compensar, en parte, la brusca baja en los ingresos familiares. No obstante, la quita de subsidios a las tarifas de los servicios públicos comenzó a operar como una aspiradora que dejaba cada vez menos dinero disponible para otros gastos básicos, incluida la compra del súper.

Frente a ello, y después de liquidar sus ahorros, miles de familias entraron en una espiral de endeudamiento que progresivamente las fue exponiendo a una situación de no retorno. Compra de alimentos y bebidas a crédito, pago del mínimo en el resumen de la tarjeta, préstamos personales en financieras, microcréditos automáticos en billeteras virtuales.

Todo para llegar a fin de mes. O para pagar las primeras deudas que se habían salido de control.

Así, muchos hogares empezaron a vivir de prestado, en un contexto de tasas de interés demasiado elevadas, que en poco tiempo trasformaban un pequeño crédito en una bola de nieve difícil de parar. Para colmo, a mediados del año pasado, la inflación no sólo dejó de bajar, sino que comenzó a subir, lo que profundizó la pérdida de capacidad de compra de los salarios.

Y el círculo vicioso de tomar deuda para pagar gastos corrientes se hizo insostenible. La mora en el pago de todos los tipos de créditos empezó a dispararse a finales del año pasado, y en los primeros tres meses de este 2026 adquirió ribetes más que preocupantes.

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad de las familias se sitúa hoy en el 9,3%, una cifra que representa más del triple del nivel registrado a fines de 2024, cuando la morosidad de los hogares se ubicaba en el 2,5%.

La morosidad en el sistema financiero se triplicó en el último año. (La Voz)
La morosidad en el sistema financiero se triplicó en el último año. (La Voz) (Archivo)

Pero ese es el promedio en el sistema financiero formal (bancos y tarjetas de crédito). En el caso de los negocios de electrodomésticos, habituados a vender con “créditos de la casa”, la mora ronda entre el 40% y el 50%, con picos que llegan al 70%. Y, entre las billeteras virtuales, es del 25%, con algunas e-wallet con incumplimientos cercanos al 40%.

Esta situación límite ha llevado a que muchos bancos y billeteras virtuales tengan que duplicar las previsiones por créditos incobrables respecto de 2025. Ya se la ven venir.

Al mismo tiempo, expone un problema que hace mucho la Argentina no experimentaba: una tensión cada vez mayor en las cadenas de pago. Desde los eslabones más pequeños, representados por hogares y pequeños comercios, hasta los más fuertes, entre los que se cuentan las empresas medianas y grandes, e incluso los propios bancos que administran esos flujos que comienzan a interrumpirse.

Según el último reporte de la Unión Industrial Argentina (UIA), el 45,6% de las empresas del sector reporta serias dificultades para afrontar sus pagos, ya sea salarios, proveedores o servicios. Y una de cada tres ha dejado de cumplir con los impuestos. Además, el 25% tiene dificultades para cubrir deudas bancarias, y al 13% ya le cuesta abonar sus nóminas salariales en tiempo y forma.

La economía real está cada vez más complicada, con un consumo interno que no repunta y con un mercado de trabajo que comienza a expulsar gente. No sabemos cómo sigue la secuencia que se inició hace poco más de dos años y que viene dejando un tendal de familias, comercios y empresas endeudadas y cada vez más morosas. Por ahora, no pinta bien.