En Riveras de Villa Belgrano preocupan los asaltos y el tránsito
El barrio está inmerso en una ola delictiva, potenciada por las falencias del alumbrado. Para evitar la Recta Martinoli, los vehículos circulan por calles internas y ya hubo accidentes.
Dos situaciones preocupan a los vecinos de Riveras de Villa Belgrano: la circulación excesiva de vehículos por este barrio residencial del noroeste de la ciudad de Córdoba y la ola de asaltos que jaquea a numerosas familias. Por cada uno de esos problemas, exigen soluciones al municipio y a la Policía. Desde que la transitada Recta Martinoli se semaforizó, Riveras de Villa Belgrano se convirtió en una vía de escape alternativa, con vehículos que desvían por sus calles internas, sobre todo por Ampere, Blas Pascal y Teodoro Richards.Los vecinos dicen que autos y motos circulan a altas velocidades y que hay innumerables accidentes, además de situaciones de riesgo para adultos y menores. Hay padres que les pidieron a sus hijos que no jueguen en las calles por temor a que los atropellen.Según los vecinos, el tránsito "empeorará" cuando se generalice el uso de un hipermercado en Recta Martinoli al 7800 y se inaugure un sanatorio en calle Laplace.Abriendo el paraguas, Santiago Bernal, María del Valle Tisera, Gustavo Mansilla, Victoria de Manfreda, Fernando Faraco, Eugenia Salinas y Gabriela Loza, entre otros, pidieron a Tránsito municipal que instale reductores de velocidad en cuanta calle se pueda. Pero hasta ahora no tuvieron respuestas. "Nunca se hizo un estudio del flujo de tránsito ni se planificó nada", critican.Riveras de Villa Belgrano tiene 16 años de existencia y allí viven unas 120 familias, de buen poder adquisitivo. Algunos lo conocen como Villa Argüello. Asaltos por doquier. El barrio está sumido en una ola delictiva sin freno. Hay familias que fueron asaltadas varias veces y niños bajo tratamiento psicológico por el trauma sufrido al ser tomados rehenes. Es muy frecuente que los asaltos ocurran cuando los vecinos ingresan el auto a sus viviendas. El miedo hizo que algunos chicos ni se animen a jugar en la vía pública. La gente plantea que no hay suficiente patrullaje policial. No obstante, dice que cuando hay picos delictivos, la Policía envía más móviles. "Pero cuando decrecen los asaltos, los controles decaen", cuestionan.Para protegerse, las familias instalan alarmas en sus hogares, pagan guardias de seguridad privados, y colocan rejas, portones y altos muros perimetrales. Al tiempo que se lamentan por las deficiencias en el alumbrado. Multas por muros altos. Por excederse en la altura de las medianeras, inspectores del municipio multan a los frentistas, que quedan obligados a realizar gastos extras para reformar muros. Los vecinos saben que infringen ordenanzas, pero aseguran que "sólo por protección" levantan tapias altas. "Nos viven asaltando, pero, en vez de priorizar la seguridad, la Municipalidad prioriza lo visual", denunciaron. Por los continuos robos, la gente está poniendo en venta sus propiedades y se muda del barrio. "La inseguridad es constante; nos encontramos en una situación de vulnerabilidad total", manifiestan los vecinos.Cuando se reitera un asalto, los vecinos se agrupan, tratan de defenderse juntos y efectivizan denuncias en la Comisaría 14. Pero la respuesta que reciben es siempre la misma: que están desbordados de denuncias por ilícitos.

