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En Nuestro Hogar 2, tomar un ómnibus es una odisea cotidiana

La línea C2 no llega hasta el barrio y Coniferal pide que se asfalte una calle para brindar el servicio.

20 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
En Nuestro Hogar 2, tomar un ómnibus es una odisea cotidiana

Nuestro Hogar 2 es un barrio humilde y pequeño, de 15 manzanas donde viven 280 familias. En realidad, aún no es barrio, sino una cooperativa de vivienda en la que nunca se hicieron los trámites de regularización dominial.

La gente sufre porque ninguna línea de transporte llega hasta el lugar. Por consiguiente, debe caminar grandes distancias para abordar un colectivo que los lleve a sus trabajos, a centros de salud y a escuelas. Por la ubicación del barrio en zona rural, los vecinos deben atravesar campos y senderos peligrosos, donde a veces son asaltados.

En Nuestro Hogar 2 viven unos 500 niños. Muchos de ellos concurren a colegios situados a dos kilómetros de distancia, y lo hacen a pie.

"Tengo que llevar a mi nena al Hospital Neonatal porque acá no tenemos un dispensario. Y la salud es algo básico para cualquier ser humano. También nos hace falta el colectivo, sobre todo para que los chicos vayan a la escuela"", se quejó la vecina Alba Solís.

Una de las líneas de transporte que utilizan los vecinos es la C2, de la empresa Coniferal. Pero llega sólo hasta barrio Zepa B, por lo cual la gente debe recorrer una calle extensa, solitaria y al descampado. Además, según los vecinos, esta línea "pasa cada 45 minutos".

Los vecinos también caminan por el callejón Las Tejas hasta avenida Las Malvinas, donde circulan ómnibus interurbanos y la línea C6.

Los vecinos le piden a Coniferal que amplíe el recorrido hasta la plaza de Nuestro Hogar 2. Pero Coniferal, para brindar un mejor servicio Coniferal, exige a las autoridades que se pavimenten 500 metros de la calle que une a los barrios Zepa A con Zepa B (hasta el colegio Juana Azurduy) y también el poceado callejón Las Tejas, desde la salida de Zepa B hasta la plaza de Nuestro Hogar 2.

Poco y nada. Por no estar regularizado como barrio (tiene 13 años de existencia), Nuestro Hogar 2 tampoco tiene dispensario y no se realiza mantenimiento de las calles de tierra. Hasta hace algún tiempo, tampoco había alumbrado público. A duras penas se consiguió el agua potable.

La necesidad de atención de la salud es alta, y por la falta de un dispensario la gente concurre a la Upas 8 de barrio La Floresta y a la Upas 3 de barrio Los Pinos, muy alejadas de Nuestro Hogar 2.

La calle principal del barrio, Sebastopol, está repleta de baches, al igual que el callejón Las Chacras. Hay numerosos pedidos al municipio para que las arreglen.

La inseguridad también es un problema. Hay más arrebatos callejeros, a chicos y grandes, pero pocos se animan a denunciar en la Policía, por temor de represalias. Por eso los vecinos piden más control, pese a que suele haber patrullaje en horas en que los niños asisten a las escuelas.

Con ayuda provincial, una comisión vecinal compró luces que los propios vecinos instalaron en diversas cuadras. En 2009 colocaron 40 luminarias. Esto frenó los robos, aunque no fue suficiente. Ahora exigen al municipio 20 focos nuevos para reemplazar a los que están quemados. "Nosotros los cambiaríamos", aseguran, y dicen que en el CPC Pueyrredón no atienden este pedido.

También están en campaña para conseguir alarmas comunitarias. Por eso comprometieron a la Provincia a cumplir con su promesa de donar 20 alarmas.

Como todo barrio humilde, también afloran las conexiones clandestinas de luz, a juzgar por los "ganchos" que se ven en las líneas eléctricas.

Un pedido puntual al Gobierno provincial es que asista con la copa de leche a 30 niños del barrio que la necesitan.