En la adversidad, el Gobierno presiona
Quiere que seis senadores que están en contra no asistan a la sesión y que tres indecisos voten positivamente.
Buenos Aires. El enfrentamiento del Gobierno nacional con la Iglesia Católica por la ley de matrimonio homosexual se resolverá el miércoles en el Senado nacional. Aunque los votos en contra de la iniciativa legislativa han sacado una ventaja sobre los sufragios a favor, los operadores de Néstor y Cristina Kirchner esperan poder revertir la situación.
Estos mismos operadores oficiales creen que las airadas declaraciones del cardenal Jorge Bergoglio (escribió que se trata de una movida del "Diablo") y de varios obispos del interior del país que incluso hablaron de una "guerra", terminarán por favorecer al matrimonio presidencial a la hora de hacer valer su voluntad política sobre los senadores del Frente para la Victoria que dudan o han dicho que votarán en contra de la boda gay. "Acá ya no existe libertad de conciencia, no nos podemos dar el lujo de perder con los obispos", explicó una senadora que está en la cocina de la estrategia oficialista.
Hasta ahora, sólo hay 29 votos decididos a votar por el matrimonio homosexual. La mayoría provienen de la bancada oficialista, aunque hay cuatro radicales (Ernesto Sanz, Gerardo Morales, Alfredo Martínez y "Nito" Artaza), un socialista (Rubén Giustiniani), los cordobeses Norma Morandini y Luis Juez, los porteños María Eugenia Estenssoro y Samuel Chabanchik y los fueguinos María Rosa Díaz y José Martínez.
En este pelotón, se suman dos votos que serán claves: el de la chubutense Graciela Di Perna, que sólo ha manifestado su voluntad a algunos de sus pares, y el del bonaerense José Pampuro, quien presidirá la sesión (Julio Cobos está a cargo de la Presidencia) y tendrá doble voto en caso de empate. Nadie en la Casa Rosada imagina a Pampuro votando en contra, aunque no haya comunicado a los medios su opinión al respecto.
Sin embargo, el kirchnerismo cuenta al chaqueño Fabio Biancalani, quien dijo que votaría por el "Sí", pero recientemente pactó con las Iglesias Evangélicas de su provincia el voto negativo.
Por el "No", hay 38 votos decididos. La mayoría provienen de la UCR y el Peronismo Federal. Pero también hay kirchneristas como el mendocino Adolfo Bermejo, el sanjuanino César Gioja o el jujeño Guillermo Jenefes. Recientemente, a esta lista se sumaron los tres pampeanos que estaban indecisos: el radical Juan Carlos Marino y los justicialistas María Higonet y Carlos Verna. También, el neuquino Horacio Lores.
Frente a este escenario adverso, la estrategia oficialista está concentrada en que sus soldados que no avalan el casamiento gay falten a la sesión o se abstengan. Quienes ya comunicaron que no irán son las dos senadoras que Cristina se llevó a China: la sanjuanina Marina Riofrío y la santiagueña Ada Iturrez. A ellas se sumarán el ex presidente Carlos Menem (últimamente aliado a la Rosada) y el misionero Luis Viana, que está con parte de enfermo. Aun así, el matrimonio presidencial necesita más deserciones. Por eso se especula que también faltarían el puntano Daniel Pérsico y la riojana Teresita Quintela.
En total, serían seis los que, por alguna razón, no estarían el miércoles y que habían dicho que votarían en contra del casamiento homosexual.
Pero además, la Casa Rosada necesita asegurar más votos positivos. Por eso se estima que los por ahora indecisos Élida Vigo (Misiones), José Mayans (Formosa) y Lucía Corpacci (Catamarca) deberán respetar la obediencia debida y votar a favor, lo mismo que Pampuro.
El kirchnerismo podría recibir ayuda del radicalismo en esta batalla, ya que el grueso de la tropa que conduce Morales y Sanz está dispuesta a votar en contra y las actuales autoridades del partido no quieren hacerle perder a la UCR su carácter progresista. Por eso, las pinzas aprietan al chaqueño Roy Nikisch y al catamarqueño Oscar Castillo, y algunos creen que el pampeano Marino podría llegar a abstenerse.
Sólo en este esforzado escenario, la boda gay se convertirá en ley. En las filas más oficialistas están confiados, aunque trabajan a destajo para dar vuelta una votación complicada.
"La verdad, creo que la Iglesia, con sus declaraciones nos está ayudando. Ayer (por el viernes) por fin habló Cristina, que se había mantenido equidistante", dijo una fuente cercana a la conducción del oficialismo. Sin embargo, la Iglesia Católica y las Evangélicas siguen trabajando por frenar la ley de casamiento gay. El martes habrá una concentración frente al Congreso (ver en página 5) y quieren que el acto se repita en las principales capitales provinciales, sobre todo donde hay senadores que han dicho que votarán a favor de la norma.

