"En esta obra se nos oxidaron las parrillas"
Diego, Jorge, Nemías y Darío son albañiles. Por estos días, están terminando unos dúplex sobre la avenida Bodereau de Córdoba.
Diego, Jorge, Nemías y Darío son albañiles. Por estos días, están terminando unos dúplex sobre la avenida Bodereau de Córdoba. Entre palas, cemento y cal, cambian parrillas por tuppers con guisos, polenta o sandwiches. Cada noche preparan la vianda que llevarán a la obra al día siguiente. Los asados son cosa del pasado y salvo por alguno que otro pagado por los dueños de las viviendas que levantan, las parrillas no ven carne desde hace varios meses. "Están oxidadas; lloran por un pedazo de carne", se ríen."Ya ni me acuerdo hace cuánto que no comemos asado", dice Darío, pensando cuándo fue la última vez que prepararon lo que antes era un clásico del viernes y hasta más. "Está muy cara la carne", advierte.Nemías agrega que ahora se come "más pollo, pescado y mucho guiso". "Y polenta", aclara Jorge. "Nos traemos la vianda, a veces comemos sandwiches con fiambre y queso", cuenta Diego, sentado sobre unos ladrillos en la punta de la mesa que improvisaron sobre una tarima de madera.Darío asegura que "los dueños ya no pagan tantos asados" y que, cuando lo hacen, "compran mucha falda y aguja", cortes más económicos.Los chicos reconocen que el costo de esa comida es altísimo: "Son 40 ó 45 pesos por cada uno y no se puede; es la mitad de un día de trabajo", explican. Los albañiles recuerdan que antes con 25 pesos se comía un buen asado. Ahora, de vez en cuando, ponen pata muslo de pollo en las parrillas, que tienen listas por si acaso.

