En el convento, Mirta habló por todas
La hermana Mirta contestó por sus 9 compañeras. Tienen poco contacto con el mundo exterior, aunque ahora manejan correo electrónico.
Alta Gracia. En el convento de las Carmelitas Descalzas, de Alta Gracia, las 10 monjas de clausura que lo habitan reciben escasísimas visitas por año. Apenas amigos y familiares, muy de vez en cuando. Ayer, por ley, el convento debió romper su cerco de silencio para recibir a una censista. Pero nueve de las 10 mantuvieron su "clausura": sólo una recibió a la censista y contestó las preguntas, en representación del conjunto.A María Cecilia Céliz, de 26 años, le tocó relevar el lugar. Tuvo ayer a su cargo una categoría denomina viviendas colectivas, que incluye conventos, hogares de ancianos y hoteles, por ejemplo. Cerca de las 10 llegó a la vivienda de las Carmelitas Descalzas. "La monja fue muy amable", relató luego. Tras cumplir el trámite, la hermana Mirta (50), vestida con un hábito de color marrón oscuro, recibió a este diario, aunque pidió brevedad. Mediada por un divisor de madera, Mirta dio algunos detalles sobre la vida detrás del convento, que incluye sobre todo dedicación a la oración y el silencio.Explicó que la mayor de las 10 habitantes tiene 85 años y la menor, 46. Además, hacen artesanías en cristalería fina, para vender y sumar algún ingreso. Contó que pueden hablar cara a cara con las personas que los visitan, pero en contadas ocasiones. Mirta agregó toda una novedad: ahora cuentan con conexión a Internet, aunque sólo para acceder a un correo electrónico que les sirve de comunicación con el mundo exterior.

