El TSJ no reconoció la cobertura asistencial a una niña con discapacidad
El Tribunal Superior de Justicia instó a la Apross a que cubra las prestaciones médicas y de rehabilitación de su tratamiento pero no incluye las prestaciones de carácter asistencial, tales como su alimentación y vivienda en Buenos Aires.
En el marco de una acción de amparo, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) fijó pautas para delimitar el alcance de la cobertura que debe prestar la Administración Provincial de Seguro de Salud (Apross) cuando se trata de pacientes con discapacidad. Al mismo tiempo, el Alto Cuerpo instó a la obra social a que, en estos casos –y más aún cuando los afectados sean niños-, genere “los canales de cobertura que respondan a criterios de adecuación, proporcionalidad y simpleza, que insuman plazos razonables para la atención de la discapacidad”, en un “tiempo conveniente”.
El Alto Cuerpo enfatizó que, en virtud de los tratados internacionales con jerarquía constitucional, de lo establecido por la Constitución provincial y de la aprobación del Convenio de Adhesión al Sistema Único de Prestaciones Básicas para Personas con Discapacidad, entre otros instrumentos, en la Provincia impera “un marco tuitivo”, que “se encuentra reforzado en los casos en que se trate de niños”.
En septiembre de 2006, los padres de una nena de 11 años, que padece múltiples discapacidades (parálisis cerebral asociada a trastornos sensoperceptivos), presentaron una acción de amparo para que la Apross brindara una cobertura total e integral de toda prestación necesaria y relativa a la discapacidad de la niña (rehabilitación, consultas con médicos especialistas, medicamentos, insumos, servicios elementos o instrumentos de apoyo, terapia familiar, entre otros).
Sin embargo, en la fase de la ejecución de la sentencia del Juzgado de Conciliación de IV Nominación, los padres entendían que habían quedado sin devolución de los gastos en comidas y alojamientos para ellos y para la acompañante profesional fonoaudióloga por un viaje a Buenos Aires para la calibración de los audífonos, así como por diferencias por honorarios y traslados de dos profesoras a Alta Gracia para que, a su vez, capaciten a los profesionales locales que asisten a la nena. Pero la Cámara del Trabajo desestimó tal pretensión por entender que lo reclamado excedía los márgenes de la cobertura integral ordenada, lo que ahora fue confirmado por el TSJ.
Sin cobertura de asistencia del paciente
“La cobertura integral de las deficiencias que tiene la niña debe alcanzar todas las prestaciones médicas y de rehabilitación que fuera menester para su tratamiento, así como de los dispositivos de apoyo necesarios para su desarrollo autónomo e integración social”, indicó el TSJ.
Sin embargo, el Alto Cuerpo precisó que “ello no incluye las prestaciones de carácter asistencial, tales como su alimentación y vivienda, las que quedan a cargo del grupo familiar al que pertenece”.
El Alto Cuerpo esgrimió en que quedó probado que la Apross “ha brindado las prestaciones que requiere la situación de múltiple discapacidad”, con el fin de que la niña “pueda desarrollarse plenamente y lograr niveles de autonomía personal que faciliten y promuevan su socialización”.
Pero insistió en que “no parece razonable el pago de viáticos y honorarios que corresponden a una capacitación en favor de profesionales de la salud, por más que sean aquellos que asisten a la menor”.
“Lo contrario llevaría a sostener que la Apross debe asumir la capacitación de los facultativos y auxiliares que atienden a sus afiliados que padecen discapacidad, lo que a todas luces deviene desproporcionado a tenor de los alcances de la cobertura integral”, argumentó.
En la misma dirección, el TSJ remarcó que la cobertura de los gastos de hotel y restaurante de las profesionales que asisten a la niña en Buenos Aires “exceden la necesaria relación” entre las obligaciones a cargo de la Apross y la situación de discapacidad de la niña, por lo que “no revisten el carácter de obligatorios para la prestadora, que en cada caso podrá evaluar si extiende o no su cobertura a tales ítems”.
Finalmente, el Alto Cuerpo instó a la Apross a “tomar conciencia” en el sentido de que “no es posible dispensar a las personas con discapacidad el mismo trato que al resto de los afiliados de la APROSS, por cuanto éstos requieren de una mayor accesibilidad y disponibilidad de los mecanismos existentes a los fines de garantizarles una vía efectiva y conducente a una protección especial”.
“No ha sido muestra de ello lo acontecido respecto a la silla de ruedas que requería la menor, lo que evidencia la necesidad de ajustar la reglamentación vigente para dotar de razonabilidad a tales prescripciones”, destacó el TSJ.

