"El trabajo solidario sólo te sale de adentro"
Trabaja en Cáritas hace más de 30 años. Fue voluntaria durante mucho tiempo en apoyo escolar en la Villa Canal Las Cascadas. Video.
Marta Ramacciotti, voluntaria de Cáritas Arquidiocesana de la Iglesia Católica, comenzó desde joven a realizar actividades solidarias y ya no pudo dejar la vocación. A los 16 años, participó en la creación de la escuela Julia Funes de Bonet, en el Kilómetro 8, con las Hermanas Mercedarias. Ella confiesa que su espíritu de servicio le viene de los genes y recuerda a su abuela Catalina como su mentora. "Era una mujer que sabía sacar lo mejor de cada uno, sin decir casi nada", evoca.Marta es la novena de 14 hermanos y relata que sus padres siempre la acompañaban a las ferias de platos en la entonces Villa Canal las Cascadas, ubicada en el noroeste de la ciudad de Córdoba.Después de que se casó, tuvo un receso de cinco años en la actividad solidaria porque en ese tiempo tuvo a sus cuatro hijos. Pero, luego, volvió a sus andanzas. "El párroco de la Parroquia Santa María de La Paz, Raúl González, de Villa Canal Las Cascadas, me decía que necesitaban un dispensario más que actividades de apoyo escolar, pero al final abrimos un consultorio, dimos un taller de promotoras de salud y también apoyo escolar para los chicos", cuenta.Marta recuerda también que en esa Villa sus residentes siempre se quejaban de que a la noche no tenían quién los atendiese, porque nadie quería entrar a la Villa."Siempre me impresionó la calidez y la naturalidad con la que me recibieron. La acogi-da rápida y fraterna que me dieron es un mérito de ellos", dice agradecida. Estrategia de supervivencia. Pero esta actitud, más que producto de la cuna o de la necesidad, es resultado de una estrategia de supervivencia. Dice que aprendió que tenía que partir de lo que ellos necesitaban y querían y no de los supuestos que ella tenía. "Tienen derecho a tener sus prioridades, después de todo es su vida, no se puede imponer nada, hay que acompañar", agrega. Marta señala que lo único que no le gustó de su trabajo voluntario fue ver que algunos de los niños a los que ella les daba apoyo escolar, hoy estén en institutos de menores o en Bower."Es difícil romper el círculo vicioso de la pobreza y la violencia. Aprendí a no mirar resultados, porque uno termina dejando el voluntariado. Lo importante es que el trabajo sea en equipo y que tenga continuidad en el tiempo", destaca.Marta también advierte que para las personas que hacen voluntariado es fundamental ser conscientes de sus propios límites. "Trabajo desde lo que se puede. Hay que hacer tarea solidaria si te sale de adentro, sino mejor no hacer nada", agrega convencida con la certeza de los que actúan con la coherencia del sentir interno. Recompensas personales. Para ella, el trabajo de voluntariado tiene otras recompensas vinculadas con el crecimiento personal. "Si bien no es una tarea rentada económicamente, uno se siente muy recompensado, porque la devolución del otro es tan grande", asegura. Marta fue docente durante 30 años y también directora de una escuela parroquial.Hace un año regresó nuevamente a la Parroquia Santa María de la Paz y junto con el párroco Santiago Castello y con Cristina Barrionuevo participa activamente en un proyecto de alfabetización y capacitación laboral para niños entre 12 y 18 años excluidos del sistema de educación formal. Para contactarse. Para más información dirigirse a la sede de Cáritas, en Avenida Vélez Sársfield 929, o a los teléfonos (0351) 429-0530 y 425-0703. Por e-mail a la dirección: [email protected] o consultar en la web: www.caritascordoba.org.ar
Casi cuatro décadas de ayudaAcciones. Cáritas Arquidiocesana, que depende de la Iglesia Católica de Córdoba, lleva casi 40 años trabajando en el financiamiento de emprendimientos para la adquisición de herramientas e insumos para dar trabajo a los sectores más vulnerables. Dispone de un refugio nocturno, donde ofrece cena y desayuno para personas con problemas económicos y de salud.
Trabaja en la promoción infantil y comunitaria brindando un servicio de alimentación para cerca de 2.000 chicos en 20 centros comunitarios. Realiza, además, estimulación temprana a unos 600 niños en 11 jardines maternales. Organiza también campañas del abrigo, tiene servicio de medicamentos y dicta talleres de formación para internos de los establecimientos penitenciarios.

