El pedido de la hija del dueño de Moro, el perro maltratado en Villa Allende
Se separa del accionar de su papá y dice que ella es la dueña del corazón. Quiere la tenencia del perro.
La hija del hombre acusado de maltratar a un perro dogo en Villa Allende, situación que quedó al descubierto por las imágenes tomadas por un fotógrafo, difundió una carta en la que reclama la tenencia del perro, al tiempo que dice sentirse “avergonzada y aterrorizada” por lo ocurrido.
Carla publicó un texto en su cuenta en Facebook, donde dice que si bien el perro vivía con su papá, ella es la dueña del corazón y quiere hacerse cargo del animal.
A continuación, partes de la carta.
“Necesito contar mi historia y ver si les llego al corazón y me pueden entender. El día sábado mi papá maltrató al dogo argentino que salió en las noticias y que todos ya saben. Cuando Moro tenía dos meses aproximadamente un amigo (con buenas intensiones y de corazón) le regaló el perro a mi papá que vive en Villa Allende, yo no vivo con mi papá desde el año 2008 por problemas personales y familiares los cuales no entran en discusion y no creo que nadie los sepa mas que yo mi familia y amigos que me conocen- pero es mi papá más alla de sus defectos y problemas y yo decidí acercarme a él y mantener una relación buena, así que conozco a Moro desde que está en su casa. Mi papá nunca hizo una cosa así con un animal antes que yo conociera o tuviera en mi casa cuando vivía con él ni aun después hasta lo que pasó el día sábado”.
“Nunca supuse que por el motivo que fuera y como fuera (porque no lo sé ni hablo con él desde el sábado hasta hoy) el haría algo así. No sé si saben pero resulta que el animal no es de a quien se lo regalen o quien lo compre cuando ingresa a una familia. Él elige a su dueño y aun así no viviendo y conviviendo día a día con Moro, él me eligió a mí y sólo a mí. Él decidió que yo era su dueña del alma y mi papá era quien lo tenía en su casa porque a él se lo regalaron, no por otro motivo”.
“Desde el día sábado lo único que intento es recuperar a Moro y que viva conmigo en mi casa de Córdoba, darle los cuidados necesarios, mimarlo. Ayudarlo. Darle cada cosa que él necesite porque tengo cómo hacerlo. Quienes me conocen saben como soy y como fui toda mi vida con cada una de las mascotas que tuve y fueron muchas porque en mi hogar más allá de lo horroroso que fue lo de Moro y las fotografías y cada cosa que se dijo y de todos los problemas que tiene mi papá siempre se cuidó y se quiso a los animales. Yo quiero ser la cuidadora y tener la tenencia de Moro hasta que se resuelva el caso porque esto está en manos de l justicia quienes son los únicos que pueden resolver y decidir el castigo. No nos olvidemos que la justicia por manos propias no nos hace mejores que el agresor. Que la violencia genera violencia. Y que hay una familia sufriendo porque los actos de una persona quien quiera que sea no son transferibles. Yo no soy mi papá yo lucho contra él y sus actitudes. Y de ningun modo estoy intentando justificarlo, créanme estoy igual que muchos de ustdes avergonzada y aterrorizada por esto tan brutal y difícil de ver”.
“El día lunes por cuestiones legales y saber si podía recuperar a Moro, pedí una orden de restricción a mi domicilio y a mí para impedir que mi papá se acerque sosteniendo la ilusion de que mi Moro volvería conmigo que soy su familia y con quien debería estar. La orden demora cinco días hábiles para hacerse efectiva y estoy en la espera de este paso tan importante para mí y para mi perro”.
Sobre el final de la carta, Carla agradece a quienes se solidarizaron con su situación, a quienes atendieron a Moro y a la asociación Patitas de Perro. “Luchemos por las patitas de mi Moro (que a pesar de todo y con todos los cuidados está muy bien y me llena el corazón de felicidad)", concluye el texto.

