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El mundo de los ciegos

De manera irreflexiva, las redes sociales se vieron inundadas de comentarios tan violentos como la violencia que les dio origen. Se podrían encontrar cientos de explicaciones.

19 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El mundo de los ciegos

De manera irreflexiva, las redes sociales se vieron inundadas de comentarios tan violentos como la violencia que les dio origen. Se podrían encontrar cientos de explicaciones. Desde la ciencia y el sentido común, psiquiatras, psicólogos, terapeutas, periodistas, albañiles, amas de casa, pueden tener sus propias interpretaciones. Y todo es susceptible de ser discutido. Lo que queda fuera de duda es el estado de emoción violenta que se está viviendo en Córdoba. Es el hombre que, en un momento de desesperación, toma una espada samurai y la emprende contra unos sujetos que entraron a su casa para robarle.Son aquellos que se agarran a golpes por un incidente menor de tránsito; los que le tiran el automóvil encima a un inspector; los que se la toman con los choferes del transporte urbano por una demora.Pero también es el coro que, sin la más mínima reflexión, condena o celebra, según ponga de su lado a víctimas o victimarios. Cualquiera que repase los comentarios dejados en las redes sociales observará un enorme número de aplaudidores del hombre de la catana, al que incluso le piden más sangre, más violencia. Se podrán encontrar, también, sangrientas fotos de los ladrones heridos y hasta un video que los muestra en el Hospital de Urgencias, y que dan lugar a expresiones que deberían preocuparnos. Del otro lado, los amigos de los delincuentes, que invadieron Facebook con amenazas a la familia asaltada por la reacción del hombre. Pocos reflexionan sobre el impacto que el hecho tendrá sobre la vida de estas personas y de sus familias. Son casos extremos, desde luego. Pero es evidente que sacan a la superficie más de lo peor que de lo mejor de la condición humana.Por cierto, el fenómeno de los episodios de violencia y el incremento de la inseguridad no son nuevos, pero a todas luces vienen aumentando de manera creciente desde los últimos años."A medida que el mundo se va tornando cada vez más urbano, la violencia en muchas ciudades alcanza cotas de epidemia", alertaba Amy Serafin, escritora independiente radicada en París, en la página de la Cruz Roja Internacional.No hay factores únicos a los que atribuir el problema. Tampoco esa incapacidad por analizar a fondo la situación y bucear en sus causas más profundas nos puede justificar la inacción.Hagamos una introspección: ¿cuántas veces, de manera inconsciente, avalamos delante de nuestros hijos actitudes de violencia o que le hacen un guiño a la violencia?¿Cuántas veces decimos una cosa y escribimos otras en los muros de Facebook o las cuentas de Twitter?Con fuerte presencia de padres, educadores, entidades y también del Estado, quizá esas mismas redes sociales podrían convertirse en un espacio de reflexión, para intentar un freno a la espiral de violencia.Siempre original, la novelista y ensayista estadounidense Susan Sontag decía, "parafraseando a los sabios", que "nadie puede pensar y golpear a alguien al mismo tiempo".De lo contrario, tendrá razón Mahatma Gandhi: "Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego".