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El expolicía de Texas que misiona en la ciudad de Córdoba

Hace 4 años que vive en la Capital con su esposa, también estadounidense, y sus cuatro hijos. Llegó como predicador de la Iglesia Evangélica Bautista. Le gusta la sobremesa de los asados. Más historias de inmigrantes en el blog Voces.

02 de mayo de 2016 a las 12:05 a. m.
El expolicía de Texas que misiona en la ciudad de Córdoba
Policía estatal. Jason porta su insignia y los recuerdos como policía estatal de Texas, Estados Unidos (Raimundo Viñuelas/La Voz).

Jason Frealy (37) salió en los diarios por primera vez el día en que decidió dejar la Policía de Longview, en Texas, para recorrer el mundo como misionero cristiano. No le había sido fácil entrar a la fuerza policial y no todos los días los efectivos abandonaban su puesto para dedicarse a predicar. Por eso el Longview News-Journal entrevistó a este joven que partía a la Argentina, junto a su esposa Kelli y a su hija Daniela, para servir a la Iglesia Evangélica Bautista."Estamos acá con la Misión Evangélica Bautista de Argentina, que tiene más de 100 años de trayectoria en el país. Hay cerca de 800 iglesias bautistas en la Argentina, pero en Estados Unidos es la congregación cristiana más grande, tenemos 40 mil iglesias en la convención del sur y varios millones de miembros", cuenta Jason, en su casa de barrio Marqués de Sobremonte, rodeado de su esposa y sus cuatro hijos: Daniela, ya de 10 años, Nicholas (7), Michael (4) y Caroline (18 meses).Las iglesias, explica Jason, realizan aportes económicos a modo de ofrendas, lo que posibilita enviar misioneros a todas partes del mundo. "Así puedo dedicarme sólo a esto sin tener que buscarme otra forma de sostén", cuenta. "Ha sido una bendición, igual extraño a la Policía", se ríe. Los comienzos en Missouri Jason nació en Saint Louis, en el estado de Missouri. Pero, hace 15 años se mudó a Texas, de donde es su esposa Kelli, con quien se casó 14 años atrás. "Nací en la ciudad pero me crié en el campo en una zona muy rural, donde hay dos pueblos que, juntos, no tienen más de tres mil habitantes", cuenta. Missouri está en el centro del país. El río Mississippi, que corre desde los Grandes Lagos hasta el Atlántico, lo divide en dos. Saint Louis se ubica en el oeste del Mississippi."Cuando me casé estuvimos en Longview, al este de Texas, a dos horas al este de la ciudad de Dallas, a cuatro horas en auto de Houston y a una hora del estado de Luisiana", cuenta Jason. Longview es una ciudad del tamaño de Villa María.Frealy no tuvo una formación cristiana en su hogar, pero su padre se convirtió al cristianismo cuando Jason tenía alrededor de 12 años. El matrimonio se había divorciado. "Comenzó a llamar a la casa de mi madre para que empezara a acompañarlo. Al principio no tenía ese deseo, no me sentía muy cómodo en una iglesia, quería dormir los domingos a la mañana. Pero él seguía llamando, insistiendo y, al final, fui. Un pastor anciano, que todo el pueblo respetaba mucho, abrió la Biblia y comenzó a sembrar en mí algo de conocimiento que no tenía", cuenta Jason.Al terminar el secundario, y durante tres años, Jason estudió español en una Universidad de Missouri, aunque su aspiración ya era ser policía estatal. Los estudios superiores ponen a los aspirantes a la fuerza de seguridad en mejores condiciones a la hora de la elección. Jason explica que hay muchos postulantes, pero pocos seleccionados. "Como carrera elegí estudiar el español porque me gustaba y me iba a servir porque cada vez más latinos viven en Estados Unidos", relata.Para mejorar el idioma viajó a Querétaro, una bella ciudad colonial mejicana a sólo 200 kilómetros de la Ciudad de México. Estudió en el campus del Tecnológico de Monterrey mientras vivía con una familia mejicana y experimentaba sus costumbres y su cultura."Cuando me fui de ahí, sentí el llamado del Señor para servir un tiempo en Santiago de Chile, en el ministerio estudiantil y fue allí donde conocí a mi esposa, que también es de Norteamérica, pero estaba haciendo lo mismo que yo en Chile", sostiene. El "ministerio estudiantil" incluye tareas de evangelización entre alumnos secundarios y universitarios.En 2002, Jason y Kelli regresaron a Texas para casarse en Longview, donde vivieron casi cinco años. Kelli trabajó tres años en la universidad y renunció cuando nació Daniela, la primera hija. Cuando Jason se preparaba para el ingreso a la Policía, ya sentía la necesidad de servir como misionero."Entré a los 23 años a la Policía. Todavía no puedo creer que a esa edad me dieran uniforme, pistola y me enviaran a patrullar. Lo hice y lo disfruté mucho", dice Jason, mientras muestra la chapa de policía, fotos y notas en el periódico con noticias sobre algunos operativos en los que participó. El 28 de junio juró como policía y el día siguiente, la pareja se casó. Misionar en Latinoamérica Cuando decidió misionar en el extranjero, la familia Frealy escogió algún lugar en Latinoamérica. "Por nuestra experiencia en Chile, teníamos un sentimiento de afecto hacia América latina", plantea Jason. Se decidieron por Buenos Aires. La idea era acompañar el proceso de formación de "iglesias simples", aquellas que se reúnen en casas y escuelas. "Fuimos designados misioneros en 2006 y salimos para Argentina en enero de 2007, hace más de nueve años". Trabajaron cinco años en la Capital Federal. En 2011, les pidieron trasladarse a Córdoba para coordinar alianzas entre iglesias. Llegaron al año siguiente.Jason se encarga de la difusión del Evangelio. Guía a un grupo de adolescentes en la iglesia evangélica bautista Vida Plena en Jesús de barrio Panamericano y, a veces, reparte en la peatonal los libros de Juan."A veces encuentro alguna gente enojada que me dice: 'Soy ateo, no quiero'. Pero, por lo general, lo reciben bien. Aunque puede ser que lo tiren a la basura en casa, no sé, pero por lo menos lo reciben. Si al menos uno de cada mil se sienta a leer las palabras de Cristo, para mí valdrá la pena", asegura.