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El día en que murió "el Francés” Viarnes

Una persona, supuestamente engañada, dijo que una hija del polémico personaje le contó que Viarnes había muerto. Lo hizo después de que el “agente encubierto” le vendiera una casa que nunca le entregó. Tiene otra denuncia por estafa con un inmueble.

29 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
El día en que murió "el Francés” Viarnes
En un juicio. Viarnes, en los Tribunales Federales. Fue cuando declaró en una causa por drogas, el 28 de febrero pasado (Raimundo Viñuelas / Archivo).

E n los últimos meses, la investigación judicial por la muerte del policía Juan Alós, involucrado en el narcoescándalo, se convirtió en noticia resonante. Primero fueron las acusaciones cruzadas entre el fiscal federal Enrique Senestrari y su colega de Instrucción de la ciudad de Alta Gracia, Emilio Drazile, quien había cerrado el caso como suicidio.Senestrari apeló y finalmente la cuestión llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que el 20 de mayo último ordenó la remisión de la causa a la Justicia federal.El fallo del máximo tribunal del país fue acompañado por duras críticas a Drazile de parte de la procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó.Después vendría la defensa del fiscal General de la provincia, Alejandro Moyano, sobre lo realizado por la Policía Judicial en torno de la investigación y de las pericias por la muerte del policía, ocurrida el 7 de septiembre del año pasado.Senestrari está convencido de que al policía lo mataron, y por esa razón pidió la exhumación del cadáver.Tras los cruces entre los funcionarios judiciales, de uno y otro lado decidieron limar asperezas.Senestrari, designado coordinador de los fiscales de Córdoba y otras dos provincias por Gils Carbó, fue recibido por el gobernador José Manuel de la Sota. Tras este encuentro, no transcurrieron demasiadas horas para que Senestrari y Moyano se encontraran para dialogar.La muerte del policía Alós, además, terminó con la carrera del ministro de Seguridad, Alejo Paredes, y del jefe de Policía, Ramón Frías. El caso de los narcopolicías causó un tembladeral, al tiempo que provocó un gran disgusto en la Casa de Gobierno y, en especial, al gobernador De la Sota.Pero, ¿quién recuerda hoy a Juan "el Francés" Viarnes, que tuvo una participación importante en el caso de los narcopolicías?Muchos funcionarios de la Justicia federal sospechaban que el "agente encubierto" (eso se dijo que era Viarnes) se había "borrado" y desaparecido de Córdoba. "Muerte" en Buenos Aires El 2 de abril de este año, Moira Cintia Molina, vecina de la ciudad de Córdoba, denunció que se sorprendió cuando le dijeron que Juan Viarnes estaba internado en Buenos Aires. Según su relato, la supuesta y repentina enfermedad del hombre demoraría la entrega de una casa que le había comprado, previa seña. No se podían hacer los trámites en la escribanía hasta tanto el paciente fuera dado de alta, de acuerdo a lo que le avisaron.Moira expresó que había conocido a "el Francés" (ignoraba entonces quién era el personaje) en noviembre de 2013, porque era muy amigo de una tía de su pareja.En esa ocasión, Viarnes no fue abogado ni coronel de Inteligencia del Ejército, como se supo identificar cuando operaba con lo que alguna vez el jubilado camarista Guillermo Becerra Ferrer bautizó "la Peligrosa División Drogas".De acuerdo al relato de la mujer, bastó la presentación y una amena charla para que el hombre de hablar tranquilo y firme a la vez, convincente y ameno, le ofreciera un trabajo muy interesante.Viarnes, aparentemente, necesitaba gente para trabajar en una oficina de recepción de denuncias. "Pero para obtener un puesto, hay que aprobar un curso", aclaró, según la versión de la supuesta estafada. Así fue que "el Francés" se encargó de dictar personalmente el curso a Moira y a domicilio. Cuando entraron en confianza –y seguramente en el momento oportuno–, el "profesor" le habría comentado a la alumna que tenía una casa en venta para ella y su pareja.Conforme a lo dicho por la denunciante, transcurrieron unos días y, después de hablar con su pareja, ella se interesó por la propiedad que se ubicaba sobre calle Urrutia casi Duarte Quirós, en la ciudad de Córdoba. En el marco de la negociación, Viernes propuso un negocio que Moira juzgó "inmejorable". Sin embargo, para acceder a la casa y antes de realizar los trámites ante escribano público, los interesados debían entregar cinco mil pesos en efectivo y dos motos, consta en la denuncia.La primera cita fue para recibir el dinero. Viarnes –siempre según el relato de Moira– fijó como punto de encuentro el bar de la estación de servicio YPF ubicada sobre avenida Colón, a metros de Sagrada Familia. ¿Habrá sido por cábala que eligió ese lugar? En el bar El narcoescándalo comenzó a gestarse en ese bar de la avenida Colón, que al parecer funcionaba como oficina del acusado. El 19 de julio de 2013 –para desgracia de Viarnes, pero más aún para el entonces director general de Lucha Contra el Narcotráfico y miembro del Estado Mayor de la Policía, Rafael Sosa– ingresaron dos jóvenes clientes. El hombre –atildado, de cabellos rubios tirando a rojizos y peinando algunas canas– fue reconocido por uno de los muchachos.El desprevenido "Francés" sólo alcanzó a escuchar "hijo de puta, cagador", antes de que le lanzaran trompadas y puntapiés. La casualidad quiso que el hijo de un mecánico se encontrara con la persona que había, supuestamente, despojado a su padre de un auto pagando con dólares falsos.Una empleada del café llamó a la Policía y el hijo del mecánico, su amigo y el acusado de estafador terminaron esposados en el interior de un móvil que los trasladó a la Jefatura.Como se habló de dólares falsos, el trío terminó en el Departamento Delitos Económicos. En vano, Viarnes pidió que Sosa lo sacara del apuro. Le habían soltado la mano. Se comunicó la novedad al Juzgado federal N° 1 y, al allanarse el domicilio del acusado, se secuestraron poco menos de 400 mil dólares falsificados. En menos de 48 horas, arribaron a Córdoba investigadores del Tesoro de Estados Unidos, porque los billetes eran casi perfectos.A esa altura, Viarnes había pasado a la "clandestinidad" judicial. Al asegurar que era agente encubierto de Drogas Peligrosas, el preso acusado de hacer circular moneda extranjera falsa se convirtió en un "testigo de identidad reservada". Hizo estallar un escándalo en el corazón de la Central de Policía y, tras declarar durante casi una semana, recuperó la libertad.Dicho esto, volvamos al 17 de marzo de este año, en el bar de la avenida Colón. Moira asegura que fue la primera en llegar. A los pocos minutos, el simpático Viarnes estacionó su Peugeot. Tras tomar sendos cortados, el hombre recibió cinco mil pesos, extendió un recibo por esa suma y se despidió, según la denunciante.El segundo encuentro fue en una heladería. Moira dijo que Viarnes recibió la moto Yamaha con un formulario 08 en blanco. Para ser aún más convincente, el presunto vendedor de la casa le dijo a Moira que le consiguiera un comprobante del sueldo de su marido. "La moto más chica entréguemela después; se la dejo para que pueda moverse estos días hasta que vayamos a la escribanía a firmar los papeles de la escritura". La semana siguiente, Moira se quedó de a pie y recibió un tercer recibo por la entrega a cuenta del inmueble que terminaría pagando en cuotas, de acuerdo a lo manifestado en el expediente.Así se llegó al 2 de abril. Moira se habría enterado de la internación de Viarnes por la tía de su pareja, que los había presentado. En Buenos Aires, el enfermo recibía los cuidados de su hija "Yayi".

Recién el 14 de mayo, los supuestos estafados se enteraron de que Viarnes era el famoso “Francés” involucrado en la causa del narcoescándalo. Obviamente, dedujeron que en realidad estaba vivo y por eso la mujer formuló la denuncia correspondiente.

Inmobiliaria propia 

Un día después, es decir el 15 de mayo, en otra fiscalía se presentó Alicia Beatriz Barraza, otra supuesta víctima de Viarnes. Al parecer, “el Francés” tenía una falsa inmobiliaria en la calle Duarte Quirós.

Esta denunciante dijo que conoció a Viarnes, quien le ofreció una casa en la esquina de Almirante Brown y Duarte Quirós. Para realizar la operación, Barraza tenía que entregar un adelanto de 35 mil pesos, en efectivo.

La entrega de esa suma se concretó en un bar de calle Ayacucho, el 12 de febrero de 2014, conforme la denuncia. En la presentación judicial se adjuntó el recibo N° 780 (pertenece al mismo talonario que los tres recibos del caso anterior) en el que se consigna: “Recibí de Barraza Alicia Beatriz 35 mil pesos en concepto de seña por expedientes de sociedad indivisa de una propiedad en Duarte Quirós y Almirante Brown”. Debajo de lo que sería la firma de Viarnes, se observa el documento 13.614.042.

Las dos denuncias por estafa se unificaron y recayeron en el despacho de Dolores Romero Díaz. Se estima que en pocos días se libraría orden de captura contra “el Francés”. En la Justicia, no creen que el supuesto agente encubierto esté muerto ni mucho menos.