Temas del día:

El desasosiego de Ezequiel a fin de mes

Con un solo ingreso y sin vivienda propia, Ezequiel está objetivamente muy lejos de pertenecer a la clase media, aunque él se sienta, sin dudarlo, dentro de ese colectivo.

06 de julio de 2014 a las 12:02 a. m.
El desasosiego de Ezequiel a fin de mes

"Del aguinaldo, me quedaron 15 pesos", anuncia Ezequiel, un día después de haberlo cobrado. Fueron 3.900 pesos destinados exclusivamente a pagar deudas: un poco de rojo en el banco, otro con el suegro y el resto con el hermano. "El tema es que a fin de mes me vuelvo a endeudar; no llego". Ezequiel reconoce que la falta de dinero lo enoja, lo angustia, le quita la posibilidad de disfrutar lo bueno que le va pasando. "Estoy todo el tiempo pensando en lo que gasto, en cómo pago, en lo que cuesta", dice. Una semana antes de iniciar conversaciones para renovar el alquiler, se enfermó.Con trabajo en blanco y un salario de 7.800 pesos en la mano, Ezequiel forma parte del segundo grupo de asalariados mejor pago del mercado laboral del país.Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la mitad de los argentinos gana menos de 4.500 pesos al mes. Hay un 25 por ciento que percibe entre 4.500 y siete mil pesos; un 15 por ciento que, como él, está entre siete mil y 10 mil pesos, y apenas el 10 por ciento está arriba de los 10 mil al mes, tomando ingresos formales e informales.Sin embargo, su desasosiego es permanente. Con dos hijos chiquitos, su esposa dejó el trabajo para dedicarse enteramente a los niños. Se desempeñaba medio día en un comercio, pero apenas le quedaban 200 pesos en limpio, luego de pagar el servicio doméstico.Con un solo ingreso y sin vivienda propia, Ezequiel está objetivamente muy lejos de pertenecer a la clase media, aunque él se sienta, sin dudarlo, dentro de ese colectivo. La inclusión dentro del patrón "clase media" excede con creces una determinada cifra de ingresos, que algunos especialistas ubican en 10 mil pesos.La definición se ancla más en el compartir capitales culturales y saberes profesionales. Pero, sobre todo, clase media entraña una pujanza aspiracional. Es el convencimiento de que vale la pena el esfuerzo porque, en el futuro cercano, se estará mejor. Es la certeza de que el trabajo de sol a sol da frutos.Pero todo ese código intangible se fulmina ante la vergonzosa realidad de no llegar a fin de mes. No este mes; no una vez, dos veces; no por un imprevisto... siempre. Es advertir que uno está colgado de un paradigma que se esfuma. Corto alcance Ese desasosiego que a Ezequiel le quita el sueño va mucho más allá de unos nervios pasajeros. Tiene que ver con el saber que las mejorías económicas en Argentina, al menos en la reciente democracia, han sido de tan corto alcance y nunca suficientes para dar el gran salto. Según el índice general de expectativas económicas que realizan la Universidad Católica Argentina y TNS Gallup, 42 por ciento está preocupado por el precio de los alimentos, el doble de preocupación relevado en 2009. Las exigencias de "segunda generación", como podrían esperarse que promuevan los sectores de clase media –mejor calidad institucional, independencia de la Justicia, investigación de la corrupción– ni siquiera pueden germinar si la preocupación de la familia pasa por que el día 20 se queda sin plata.