"El desafío es desapegarse de ellos cuando se van"
Lorena Ballesteros es voluntaria en el albergue de niños de hasta 5 años en guarda judicial. Tuvo que superar la despedida de los chicos que se retiran. Dice que aprendió a pensar en el otro.
Lorena Ballesteros (26) hace tres años es voluntaria del Hogar de Niños José Bainotti de la Organización No Gubernamental Manos Abiertas, que alberga a niños de 1 a 5 años en guarda judicial.
La jovencita visita a los chicos albergados todos los martes por la tarde durante tres horas. Los cuida, comparte charlas y juega con ellos.
Y desde el año pasado también realiza tareas administrativas vinculadas con el cronograma del trabajo de los turnos de las mamás que cuidan a los pequeños.
Herencia de vida. Con su mirada fresca y chispeante confiesa que siempre le gustaron los chicos y que antes de comenzar a hacer este voluntariado ya sabía de la existencia de este hogar por sus familiares. Su tía, Cristina y su hermano, Marcos, colaboraron en la Casa de la Bondad que recibe y cobija a personas indigentes con enfermedades terminales.
Y su papá, Luis, también fue voluntario en la Hospedería Padre Hurtado, que aloja a hombres en situación de calle.
“Acá en el hogar empecé a colaborar con mi hermana, Constanza, en septiembre del 2009. Cuando llegué la primera vez, no sabía bien qué hacer y una de las nenas que estaba tomando la leche me dijo: “Seño, vení, juguemos” y me integró de una.
Fue una bienvenida distinta, natural, sin tantas presentaciones”, evoca.
Lorena dice que se divierte mucho con los niños pero que hay situaciones cotidianas difíciles de afrontar.
“Juego mucho con ellos. Me sale mi niña interior. Pero hay chicos que te preguntan por su familia, o por ahí te dicen mamá dame esto y uno a veces no sabe qué responder. Por ahí te toman desprevenido con las salidas que tienen”, advierte.
La voluntaria reconoce que los niños son muy cariñosos y que al final, ellos reciben más de lo que dan.
“Es impresionante, porque uno viene a contenerlos y ellos terminan dándote más amor de lo que uno trata de dar. Saben los nombres de cada voluntario y si por ahí venís otro día, te dicen, ‘¿qué hacés acá si este no es tu día?’. Ellos son muy espontáneos, no tienen vueltas: o te aceptan o no te dan bolilla”, agrega.
Trabajar el desapego después de establecer el vínculo con ellos es una tarea que tienen que aprender los voluntarios. “Por ahí te encariñas con los chicos y cuando se van del hogar nos cuesta separarnos de ellos. Por ahí te dan un abrazo, los despedís y uno no puede hablar de la emoción”, reconoce.
Ella señala que por ahí se esfuerza en creer que si se van del hogar van a estar mejor, ya sea con padres adoptivos, familias sustitutas o con sus propias familias.
“Una vez me encariñé con una nena de seis años, y después cuando se fue del hogar me quedé muy triste”, recuerda emocionada.
Lorena dice que le encantaría volver a verla, pero que no sabe si será posible porque hay familias que una vez que adoptan, pierden contacto con el hogar.
La voluntaria señala que además de aprender a cambiar pañales y bañar a niños aprendió otras cosas. “Aprendí a pensar en el otro. Acá te enterás de cada caso... que no sabés si es mejor o no enterarte sobre casos de maltrato y abuso”, dice.
Lorena es vecina de Parque Liceo y vive con sus padres y hermanos. Es contadora y trabaja en el área contable-administrativa de una empresa textil cordobesa.
“Un compañero de trabajo me pregunta que cuándo voy a dejar de pensar en los demás en vez de pensar en mí misma. Pero hay otros que me han donado bicicletas de sus hijos para el hogar y siempre me ayudan con lo que pueden”, relata.
Para saber más
Hogar José Bainotti. Es de la ONG Manos Abiertas. Fue creado en septiembre de 2006 por José Bainotti, primer presidente de la Fundación. Acoge a niños de 0 a 5 años que se encuentran en guarda transitoria. El objetivo es proteger sus derechos en situación de vulneración, ya sea por casos de abandono, abuso o maltrato.
Equipo. Actualmente trabajan 200 voluntarios que realizan tareas de cuidadores, asistencia en alimentación, higiene, estimulación y juegos. Tienen un equipo interdisciplinario conformado por médicos, psicólogos, psicopedagogos, nutricionistas, trabajadores sociales y fisioterapeutas. Disponen de servicio de ropería para lavado, planchado de ropa para el personal, ropa de cama y baños de los niños.
Qué necesitan. Alimentos no perecederos (azúcar, enlatados), cubrecamas de verano, sábanas de una plaza de cama y de cuna, algodón, pañales, champú y acondicionadores para niños, y donaciones para instalar un equipo de aire acondicionado. Tel.: (0351) 460-6051; www.manosabiertas.org.ar; [email protected].

