Temas del día:

"El asistencialismo daña la cultura del trabajo"

Entrevista a Nicolás “Pocho” Lobos. Después de 20 años, el dirigente dejó la gerencia de la cooperativa eléctrica de Quilino. Dice que por los subsidios no se consigue mano de obra.

04 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
"El asistencialismo daña la cultura del trabajo"

Quilino era en aquel tiempo un caserío mísero extraviado en el mapa y, como tantos pueblos montaraces del norte cordobés, olvidado por el poder político. En la Capital, a 150 kilómetros de aquel punto serrano, el interventor provincial Carlos Caballero trataba de bajar la temperatura social provocada por las huelgas, la lucha sindical, los problemas del terrorismo y la efervescencia estudiantil. Por eso nadie respondió al telegrama que el Movimiento Juvenil Quilino había enviado al ministro de Gobierno, Luis Martínez Goletti, y a otras reparticiones pidiéndoles ayuda para reconstruir los ranchos afectados por la lluvia de tres días y tres noches sin cesar. Entonces, el instigador de la muchachada militante tuvo una idea para llamar la atención de las autoridades: hizo entrar a una familia completa a un abrevadero de cabras, le sacó fotos y se las envió al diario Los Principios . Ese diario, ya desaparecido, publicó la imagen de la gente con el agua a las rodillas y tituló: "Inundación"."Al otro día llegaron milicos en un camión a buscarme a la casa de mi abuelo, que se pegó un julepe bárbaro cuando preguntaron por mí", cuenta, con picardía, Nicolás Lobos (67). "Se habían venido como chanchos a la batata porque yo había firmado la nota y cuando llegaron a Quilino se encontraron con que la situación no era, en apariencias, tan grave; pensaban que iban a tener que entrar en botes y sólo vieron algunas calles anegadas", recuerda. Para demostrarles que estaban equivocados, les pidió que lo acompañaran hasta el rancherío detrás de la estación del ferrocarril. "Vieron que la gente estaba con todas las hilachas afuera, con los colchones mojados y al sol y las casuchas a punto de caerse", apunta.El recurso venial dio resultados: la intervención resolvió hacer viviendas sociales. "Fueron las primeras casas que construyó la Provincia en Quilino para erradicar los ranchos", cuenta con orgullos. "El 'Gordo' (Alfredo) Carrizo, papá de la Sole (la actual intendenta del pueblo) donó los terrenos e hizo otros aportes", remata y se emociona. Es que Carrizo le dio las "oportunidades más importantes" de su vida, reconoce. Del obrador a la política. "Cuando tenía 17 años, el "Gordo" y su hermano, el "Payo" (Raúl) Carrizo (quien fuera diputado nacional), me llevaron a trabajar en un obrador que tenían en Loma Blanca, un paraje del departamento Sobremonte, en el límite con Santiago del Estero", relata. Asegura que trabajaba 20 horas diarias, dos veces por semana, atendiendo la cantina y despachando pedidos de leña y carbón para el ferrocarril. También se encargaba del puesto sanitario y la estafeta postal que había hecho instalar en el lugar Roque Saavedra Lamas. Pese a ser el hijo de Carlos Saavedra Lamas, el primer Nobel de la Paz argentino, este "forastero" era aficionado al tiro con pistola y a los duelos con florete. "Aprendí primeros auxilios para curar a los heridos que me mandaba el hombre. Era un ermitaño que vivía en una fortaleza que había hecho construir entre el monte y las salinas", cuenta. "También sanaba a los hacheros", acota. En 1963, los Carrizo lo buscaron como fiscal de la UCR para los comicios que consagraron al "Payo" como intendente, con el peronismo proscrito. "Cuando trabajaba en el obrador había estudiado contabilidad a distancia en las Academias Pitman. Por eso, creo, me confiaron la tesorería del Municipio", aclara y se ríe. En 1973 fue elegido concejal y en 1987 sucedió en la Intendencia al "Gordo" Carrizo, quien había llegado al cargo en 1983. En 1991 asumió como gerente de la Cooperativa Eléctrica de Quilino y se retiró el viernes último tras inaugurar la fábrica modelo de transformadores, que depende de esa entidad solidaria. –Los dirigentes de Quilino coinciden en que usted tiene empuje, pero es polémico. –Lo que pasa es que nunca me gustó decir amén a todo. Por eso, muchas veces me critican porque dicen que avanzo a contramano del resto. Pero el tiempo me ha dado la razón la mayoría de las veces. –Por lo mañoso lo comparan con un 'zorro viejo". –Es que me hice desde muy abajo. Nunca nadie me regaló nada. Me criaron mis abuelos que eran analfabetos. Ellos me enseñaron a respetar al otro y hacerme respetar por todos. A ser honesto y a trabajar duro para cumplir con el deber. Valores que se están perdiendo de a poco, lamentablemente. –¿Por qué sucede eso? –Porque a los jóvenes les cuesta asumir compromisos y porque el asistencialismo daña la cultura del trabajo. En Quilino y en todo el norte cordobés, cada vez cuesta más conseguir mano de obra porque la mayoría vive de los subsidios y la ayuda social. Y eso es pan para hoy y hambre para mañana. Así no se sale de la pobreza. –¿Cómo se revierte? –Con la toma de conciencia de todos, pero fundamentalmente de los jóvenes, de la necesidad de participar y comprometerse políticamente, independientemente de la ideología que cada uno defienda.

El pueblo de los cabritosLos cabritos  de Quilino  tienen fama bien ganada  entre los  cultores del  arte culinario."Son los más sabrosos  del mundo", asegura Lobos, parrillero  virtuoso,  según los  habitué a  los asados en  el quincho  del "Pocho".