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La Voz En Vivo. El ACV afecta al 2% de los mayores de 40 años en Argentina: alertan por la importancia de actuar rápido

La neuróloga Julieta Rosales, coordinadora de la Unidad de Stroke de ENERI, advierte que cada minuto sin atención médica durante un accidente cerebrovascular aumenta el riesgo de discapacidad permanente.

29 de octubre de 2025 a las 10:00 a. m.
El ACV afecta al 2% de los mayores de 40 años en Argentina: alertan por la importancia de actuar rápido
La neuróloga Julieta Rosales, coordinadora de la Unidad de Stroke de ENERI, advierte que cada minuto sin atención médica durante un accidente cerebrovascular aumenta el riesgo de discapacidad permanente.

El accidente cerebrovascular (ACV) afecta al 2% de la población mayor de 40 años en Argentina, una cifra similar a la de los países europeos, según datos epidemiológicos nacionales.

Especialistas remarcan que reconocer los síntomas y actuar de inmediato puede marcar la diferencia entre una recuperación total y una discapacidad irreversible.

Qué es un ACV y cómo se presenta

El ACV es un trastorno neurológico agudo que aparece de manera súbita. “Puede deberse a una obstrucción que impide el flujo de sangre al cerebro, conocido como ACV isquémico, o a la ruptura de una arteria, lo que provoca un ACV hemorrágico”, explicó la neuróloga vascular Julieta Rosales (MN 144522), coordinadora de la Unidad de Stroke del Instituto ENERI, en diálogo con La Voz en Vivo.

Los síntomas cardinales incluyen debilidad en una parte del cuerpo, dificultad para hablar o comprender, alteraciones en la visión y pérdida de coordinación.

“Ante cualquiera de estos signos, hay que consultar de inmediato. Cada minuto que perdemos se traduce en mayor discapacidad”, advirtió Rosales.

Factores de riesgo y señales de alerta

La hipertensión arterial está presente en más del 60% de los casos de ACV, pero también inciden la diabetes, el sobrepeso, el sedentarismo, el estrés y el consumo de drogas.

Este año, los especialistas pusieron especial énfasis en la relación entre estrés y salud cardio y cerebrovascular.

Rosales señaló además que roncar o tener alteraciones en la hormona del sueño pueden aumentar el riesgo, y recordó que el sistema prehospitalario cumple un rol clave en la detección temprana de los síntomas.

Qué hacer (y qué no) ante un ACV

Actuar con rapidez es esencial. “Si el sistema de emergencias no se activa, hay que trasladar al paciente por medios propios al hospital. No hay que esperar a que los síntomas desaparezcan ni intentar bajar la presión”, enfatizó la neuróloga.

En los casos de ACV isquémico, el organismo suele elevar la presión arterial como mecanismo compensatorio. “Por eso, no se debe administrar aspirina ni medicación sin una tomografía previa”, aclaró.

El accidente isquémico transitorio, que presenta los mismos síntomas pero se revierte en minutos, es una señal de alarma: puede anticipar un ACV mayor si no se consulta a tiempo.

Recuperación y rehabilitación

La recuperación depende de múltiples factores. La localización y extensión del daño, la neuroplasticidad del cerebro y el acceso a la rehabilitación temprana.

“El primer año es la ventana de oro para recuperar funciones”, precisó Rosales.

Aunque algunas neuronas mueren definitivamente, otras cercanas pueden recuperarse si se interviene a tiempo. Las terapias actuales apuntan justamente a rescatar esa “penumbra” cerebral, es decir, el tejido que aún tiene potencial de recuperación.

Prevención y seguimiento

Una persona que sufrió un ACV tiene mayor riesgo de padecer otro episodio, aunque el pronóstico depende de las causas y del control de los factores de riesgo. Los especialistas recomiendan chequeos periódicos, control de la presión arterial y hábitos saludables para reducir las posibilidades de recurrencia.