Dudan que el cierre de whiskerías elimine los prostíbulos y la trata
La titular nacional de Ammar dice que en algunas ciudades donde cerraron esos locales los burdeles siguen funcionando. Sugieren que las trabajadoras sexuales conformen cooperativas.
"Cerrar una whiskería no soluciona la trata de personas. Si siguen planteando las prohibiciones y no ven la realidad, las compañeras van a estar más clandestinas", sostiene Claudia Carranza, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (Ammar).
Desde la asociación, ven con preocupación el cierre de whiskerías, cabarets y demás locales nocturnos donde se ejerza la prostitución, como plantea la ley de trata promovida por el gobernador José Manuel de la Sota (ver Comienza esta noche el cierre de whiskerías).
Consultada por las experiencias de algunas ciudades argentinas que prohibieron el funcionamiento de whiskerías, Carranza dijo a La Voz que los prostíbulos "siguen existiendo clandestinamente". "Si bien hay una reforma, con algunas multas, siguen estando y van a seguir funcionado clandestinamente. Y eso es lo malo, porque las compañeras están más ocultas y vulnerables", apunta.
Para la secretaria general de Ammar, el cierre de estos locales "empuja" a muchas mujeres a trabajar en la calle, aunque no lo elijan. “Les cuesta y van con mucho miedo, las ponen en situación de vulnerabilidad. Las compañeras no es que dejaron de trabajar con el cierre de whiskerías”, apunta.
Mientras tanto, otras mujeres buscan seguir ejerciendo la prostitución en locales porque se sienten "más contenidas" que en la calle. “Lo que hacen con el cierre de los locales es ponerlas a ellas en otro espacio de mayor desconocimiento, más clandestino, porque no se saben dónde están, o hay arreglos con más negociados”, sostiene Carranza.
Desde Ammar aseguran que la mayoría de las mujeres que están en los prostíbulos no son víctimas de la trata de personas.
Para Carranza, si un local funciona como whiskería no tendría que ser clausurado, al menos que se constatara que en el lugar hay explotación sexual o trata de personas. "Ahora, ante la idea de que puede haber trata, se clausura el cabaret. Lo que no debe funcionar es la cama, pero el cabaret como lugar de trabajo, lugar de acompañamiento, es legal. Una whiskería también. ¿Por qué meten todo en la misma bolsa?”, se pregunta, al tiempo que recuerda que estos locales "estuvieron habilitados por los municipios y por los gobiernos de turno”.
Cooperativas. Desde Ammar recomiendan a las trabajadoras sexuales que realicen la actividad por su cuenta, de manera independiente, alquilando su propio departamento u organizándose en cooperativas.
Según Carranza, algunas trabajadoras de otras ciudades ya comenzaron a formar cooperativas. “Cuando algunas compañeras alquilan un departamento, al no haber patrón, no hay explotación”, apunta.
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