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El dolor y el desconsuelo de los amigos de Agustín y Noelia

El joven estuvo hasta el sábado de vacaciones en un camping de Tanti y tenía un grupo con vida social muy activa.

26 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
El dolor y el desconsuelo de los amigos de Agustín y Noelia

A metros de la casa de Agustín, sus amigos maldecían el destino trágico del joven que murió fulminado por una descarga eléctrica cuando intentó socorrer a Noelia García. Leandro Olmedo (17), Emiliano Novillo (18), Melania Novillo (15) y Matías Leguizamón (20) pasaron la noche en vela y ayer compartían el cansancio y el dolor sin consuelo por la pérdida irreparable."El sábado volvimos con Agustín de vacaciones. Estuvimos toda la semana en un camping de Tanti. La pasamos bárbaro y ahora esto ¡No lo puedo creer!", comentó a este diario Matías Leguizamón."Él era un tipo buenísimo. No era de salir a bailar ni a joder. Nos juntábamos a comer en casa de alguno de los chicos de la barra y así nos divertíamos ¡Esto nos partió al medio a todos!", se lamentó el joven.Leandro Olmedo, también amigo de la víctima, dijo que Agustín vivía en la casa de Fructuoso Rivera 1385 con su padre (un comisario retirado de la Policía), su madre y cuatro hermanos (Julián, Victoria, Jerónimo y Mariano). La familia llegó al barrio hace dos años, más o menos. Disgustados con la Epec. Leandro Donato es un amigo entrañable de Christian Burgos, el novio de Noelia, la chica embarazada que murió electrocutada cuando pisó un cable de media tensión tendido en la vereda y que se había cortado por la tormenta. Lo acompaña y lo contiene desde el momento mismo de la tragedia. La pareja lo había elegido como padrino de Lucca Alejandro, el hijo que esperaban para marzo. "Anoche vinieron policías y nos dejaron las tarjetas de dos funcionarios de Epec (Adrián Calvo y María Silvia Lucero Offredi). Nos dijeron que la empresa se haría cargo del servicio y de todos los gastos del sepelio, como si con eso se arreglara este drama", se quejó. Noelia, Laura, Carlos, Javier, Adriana y Carolina, amigos de la pareja, lo escuchaban sentados en el piso del departamento de Pueyrredón 1752, donde vivían Christian, Noelia y el bebé por nacer.