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Ciudadanos

Aberrante. Le dieron 10 años de cárcel en Córdoba por abusar de su hija menor de edad: las razones de la condena

El abusador, de 40 años de edad, la sometió durante 24 meses. La madre de la niña presentó la denuncia, pero le restó importancia a lo sucedido.

09 de abril de 2026, 15:01
Le dieron 10 años de cárcel en Córdoba por abusar de su hija menor de edad: las razones de la condena
Imagen ilustrativa. (Pexels.com/JangJ Atthaniti)

Un changarín de 40 años fue condenado a 10 años de prisión en Córdoba capital por haber abusado sexualmente de su hija menor de edad durante dos años, en un caso aberrante de violencia intrafamiliar ocurrido en la ciudad de Alta Gracia.

En un juicio abreviado, el vocal de la Cámara en lo Criminal de 9ª Nominación de Córdoba capital, Fernando Martín Bertone, impuso 10 años de cárcel a Alfredo Ramón R. y/o Ramón Alfredo R. por abuso sexual gravemente ultrajante continuado, doblemente calificado por el vínculo y la convivencia preexistente y corrupción de menores calificada.

El comienzo de la causa

La madre de la niña relató que, en noviembre de 2023, su hija le confesó la terrible situación que estaba soportando. Mientras esperaban el colectivo en la calle, la nena le expresó a su mamá que uno de sus primos de 13 años la había manoseado en la casa del abuelo.

Pero eso no fue lo peor. Dijo que su papá acostumbraba a “jugar” con ella (es decir, la abusaba) cuando iban con su hermano a quedarse los fines de semana con él (la pareja está separada) a la casa del abuelo. El changarín aprovechaba que los tres dormían en la misma cama para someter sexualmente a la niña.

La madre fue a un dispensario, donde le aconsejaron que presentara la denuncia contra su expareja. Cuando le tomaron declaración, la mujer dijo que “no tenía sospechas” de que su ex abusara de la niña, ya que simplemente pudo tratarse de “un juego”.

Sin embargo, el juez Bertone resaltó que los dichos de la mujer dejaron “expuesta a la víctima a un mayor grado de vulnerabilidad al carecer de la protección y contención de su círculo íntimo, como lo es de su progenitora, pues esta le restó significación a lo acontecido, probablemente como un mecanismo de protección”.

Las “alarmas” continuaron sucediéndose, ya que la niña comenzó a tener dificultades para concentrarse en las clases escolares, lo que influyó en su rendimiento. Si bien con ayuda de los docentes pudo progresar, el peritaje psicológico reveló que era retraída, se irritaba y se tornaba agresiva. El informe concluyó que presentaba un daño psíquico moderado.

En Cámara Gesell, la nena detalló los horrorosos e irreproducibles abusos a los que su padre la sometió durante dos años (entre 2022 y 2024), cuando ella tenía apenas siete años e iba a la casa del abuelo, donde vivía el abusador.

Precisamente, el abuelo relató que su nieta es “arisca” al contacto físico. “Lo que corrobora aún más la veracidad de los dichos de la niña, ya que esta observación hecha por su abuelo, puede ser el resultado de una niña vulnerable y reaccionaria, ante los aberrantes hechos que soportaba de parte de su padre”, señaló el juez.

Además, el informe social reveló que en el hogar monoparental, la madre de la nena tenía una “baja percepción del peligro” y estaba “emocionalmente ausente” en la formación de sus hijos, todo en un “ambiente promiscuo y de hacinamiento”.

En el juicio abreviado celebrado entre la secretaria de la Fiscalía de Cámara, Verónica Chiesa, y el defensor Nicolás Ruades, representante del imputado, el depravado reconoció haber abusado de su hija y pidió perdón.

El juez valoró la confesión del depravado, sumada a los dichos de la víctima, los resultados de la Cámara Gesell, el informe social y el peritaje psicológico. “Se corroboró que la niña fue víctima de hechos contra la integridad sexual y el autor de los mismos ha sido Alfredo Ramón R. y/o Ramón Alfredo R., quien se valió de su vínculo de parentesco y de confianza que había entre ambos por ser el progenitor de la víctima”, afirmó el camarista.

“Quedó evidenciado que la conducta desplegada por el imputado era valerse de su víctima cuando ésta acudía de visita (…). Tales hechos ocurrían en horario nocturno -situación de inferioridad y desprotección-, logrando aplanar su voluntad y fuerza física para así consumar sus designios sexuales contra la niña. Luego la intimidó con dichos amedrentantes tales como que ‘no dijera nada porque si no por su culpa iría preso’”, agregó.

La víctima actualmente está mejor y progresó en su rendimiento escolar.