Salud. Después de los 60, comer menos seguido puede ser mejor para el hígado y el metabolismo
Una nutricionista propone un enfoque basado en la gestión de la energía y la flexibilidad metabólica para quienes buscan envejecer mejor. Qué pasa con comer fruta de noche.
A partir de los 60 años, el cuerpo cambia su forma de procesar los alimentos y las mismas reglas que funcionaban a los 30 ya no aplican de la misma manera.
La médica especialista en nutrición y deporte Toña Lizarraga, con más de tres décadas de trayectoria en docencia y asesoramiento a deportistas de alto rendimiento, plantea un enfoque que rompe con algunos hábitos instalados.
Comer con menos frecuencia puede ser beneficioso para el hígado y para el metabolismo. "A partir de los 60, no hay que comer con tanta frecuencia. El hígado, que es uno de tus mejores aliados, te está pidiendo que le dejes unas horas de descanso", explicó.
Flexibilidad metabólica: de qué se trata

El concepto central que introduce la especialista es el de flexibilidad metabólica: la capacidad del organismo de utilizar distintas fuentes de energía, no solo glucosa. Según explica, el descanso entre comidas permite que el cuerpo aprenda a utilizar la grasa corporal como combustible.
Este enfoque no implica restricción calórica estricta, sino pausas conscientes entre ingestas para que el hígado y el metabolismo se recuperen.
Lizarraga subraya que la nutrición no puede reducirse a contar calorías. "Más allá de lo que comemos, hay factores como el descanso, el estrés o la temperatura corporal que también aceleran el metabolismo", señala.
Incluso advierte que es posible tener una buena alimentación y aun así sentirse sin energía. El estrés tiene un rol concreto. Según la especialista, el enojo sostenido mantiene elevado el cortisol durante horas, acelerando el consumo de energía.
El lugar del ejercicio
La médica utiliza el concepto de hormesis para describir el efecto del ejercicio, pequeños estímulos que desafían al cuerpo y lo fortalecen. Pero advierte sobre los extremos. "Demasiado ejercicio destruye, pero poco ejercicio o demasiada comida también; hay que encontrar ese equilibrio", sostiene.
Y agrega un punto que considera clave con el paso de los años: "Donde realmente se nota la edad es en la capacidad de recuperarse".
Los hidratos de carbono y la fruta de noche

Otro punto que cuestiona la especialista es el consumo nocturno de fruta. "No siempre cenar fruta es la mejor opción", advierte, y señala que con la edad cambia la forma de metabolizar los hidratos de carbono. Por eso recomienda concentrarlos cerca de los momentos de actividad física.
Lizarraga concluye con una idea que atraviesa todo su enfoque: "Cuando entendés cómo funciona tu energía, cambia la forma en que vivís tus hábitos". El objetivo no es seguir reglas externas, sino escuchar al propio cuerpo en cada etapa de la vida.



