Desafíos mundanos para una revolución
Aunque parezca de ciencia ficción, Google Glass aún no puede considerarse una tecnología revolucionaria.
Aunque parezca de ciencia ficción, Google Glass aún no puede considerarse una tecnología revolucionaria. El desafío siempre fue fusionar computadora y usuario. Pero esta tarea sigue chocando con algunas limitaciones.
La principal es el hombre. “Google Glass permite hacer cosas asombrosas, pero no puede abolir los límites de la capacidad humana para prestar atención”, advierte Daniel J. Simons, psicólogo de la Universidad de Illinois, en un artículo del The New York Times. Traducido: o vemos la pantalla o vemos por dónde caminamos. Por otra parte, el ser humano moderno también está preocupado por su apariencia. Por el momento, resulta extraño usar los anteojos de Google. Tampoco están a la moda. ¿Quién los comprará? Y no está claro el negocio detrás del dispositivo. No hay clics para monetizar y al precio actual, 1.500 dólares, no se perfila como un producto masivo.
También hay un dilema con la privacidad. ¿Se sentiría cómodo charlando con una persona que tiene puestos los Glass y puede que lo esté filmando? En definitiva, el cliente será quien tenga la razón.

