Decir lo que no todos quieren escuchar
Somos conscientes de que la paciencia de la población ha llegado a un límite y de que abundan las acciones de hartazgo.
Faltan sólo dos semanas para el Día del Padre y sin dudas son muchos los que sueñan celebrar esa jornada en familia. ¿Será posible? ¿Continuará el aislamiento preventivo y obligatorio después de la fecha que el presidente Alberto Fernández marcó en el almanaque como el término del último aplazamiento de la cuarentena?
Es probable que las respuestas sean distintas para el Área Metropolitana de Buenos Aires y para el Gran Córdoba, al menos si los indicadores provinciales se mantienen estables como en las últimas semanas. Pero son conjeturas. Lo cierto es que para los lugares donde se ha verificado transmisión comunitaria todavía rigen restricciones de circulación y prohibición de diversas actividades comerciales, productivas y recreativas.
Más allá de la crisis económica, que era el efecto colateral previsible de la pandemia, al menos en la Argentina no hay que lamentar hasta ahora un número abrumador de víctimas fatales, como está sucediendo en Estados Unidos, en Brasil o en Chile. El reconocimiento a las autoridades nacionales y provinciales por la gestión de la pandemia no impide que el hastío, la ansiedad y la angustia –sobre todo en quienes carecen de una red de protección– se vuelvan acuciantes.
Si en el Primer plano de hoy ponemos el acento en aspectos sanitarios, es precisamente porque somos conscientes de que la paciencia de la población ha llegado a un límite y de que abundan las expresiones y las acciones de hartazgo, muchas de ellas a costa de las restricciones impuestas.
Una de las funciones básicas del periodismo es decir ciertas cosas que nadie quiere escuchar. En ese sentido, estamos advirtiendo que la buena noticia de que baje la cantidad de casos positivos en Córdoba tiene como consecuencia que se vuelva más difícil establecer el promedio de velocidad de contagios (el famoso número R0). También señalamos que este indicador no es el único que la Organización Mundial de la Salud recomienda para evaluar la continuidad o no de una cuarentena.
Es importante que nuestros lectores conozcan esos detalles para que se formen sus propios criterios en un tema tan complejo como la pandemia y sus efectos.

