La Cumbrecita, cena y bailes típicos bajo las estrellas
La localidad "inventó" un evento que cada jueves de verano hace sacar las mesas de sus restaurantes a la calle y suma música típica centroeuropea.
La sensación es la de sumergirse en otro mundo, pero que está a la vuelta de la esquina. En automóvil, apenas media hora de Villa General Belgrano o a 40 minutos de Santa Rosa de Calamuchita. La nueva ruta pavimentada, recortada entre sierras y pinares, va presagiando lo que se viene. Al llegar, cuando cae la tarde y con un par de grados menos de temperatura, confirman la presunción: en pleno verano se puede acceder, aunque sea por un rato, a un universo paralelo. Al cruzar el puente de acceso a La Cumbrecita y comenzar a desandar el "pueblo peatonal", ya se respiran, además del aire de la naturaleza en estado puro, los preparativos de la fiesta. Salvo a sus habitantes y a los hospedados en hoteles y cabañas, no se permite circular en automóviles en su traza urbana. Por las callejuelas de tierra, que serpentean al ritmo de la fisonomía montañosa de la localidad enclavada a 1.400 metros, en las Sierras Grandes, ya las mesas y las sillas están dispuestas, iluminadas de manera tenue por velas y la luz de la noche. En unos minutos, no quedará ni una libre. Las estrellas, el murmullo que acompaña la tranquilidad y la orquesta de música centroeuropea Die Biermusikanten que desenfunda los instrumentos y empieza a acomodarse, luego de que la mayoría ya terminó de degustar algunas salchichas con chucrut, truchas, goulash con spaetzle o otro plato, por lo general acompañados con cerveza. La escena marca que está todo listo en La Cumbrecita para una nueva "Strassenfest" (fiesta callejera, en alemán).Cada jueves de verano se recrea esta antigua costumbre que las poblaciones alemanas mantienen una vez al año y que consiste en trasladar la "fiesta a la calle". Con el primer acorde del vals, ya salen las primeras parejas a probar la pista, se renuevan todo el tiempo y se animan al fox-trot, tangos y polcas. Miembros del grupo de baile Tirol, de Villa General Belgrano al igual que la orquesta, con sus trajes que suman colorido, invitan a los turistas a animarse a los bailes típicos."Hay que venir con reserva, porque se ocupa todo", señaló Teresa Mayer, a cargo del Bar Suizo, un restaurante con trayectoria en la localidad. Según reveló junto a su sobrino Cristian, el festejo del 40º aniversario del establecimiento, en 2009, sembró la idea que fue replicada junto a otros establecimientos colegas desde el verano pasado. Ahora, ya se sumaron más restaurantes a la fiesta que se repite cada jueves de febrero. Además, se construye un escenario de madera fijo en ese sector y ya tiene merchandising propio, como jarros con inscripciones alusivas. Pueblo. La comuna, que ya se aproxima a los mil habitantes, ofrece 653 plazas de alojamiento, que están colmadas en esta fecha. Además de los turistas alojados en la localidad, asisten lugareños y personas provenientes de otras localidades del Valle de Calamuchita, detalló Ingrid Cabjolsky, directora de Turismo. "No pretendemos hacer una gran fiesta como la Oktoberfest, sino darle algo de noche, pero tranquila, a La Cumbrecita, que antes no tenía", aclaró el jefe comunal Daniel López. "Arrancó muy despacio, de jueves a jueves, con tres restaurantes, que ya son cinco, y se fue afianzando", añadió."La Cumbrecita Wi-Fi", refleja un cartel en el frente de la oficina de Turismo. Fue la primera comuna cordobesa en ofrecer ese servicio en su vía pública. No obstante, aquí no ha de haber distracción mejor remunerada que olvidarse en casa el cargador de la notebook o del celular.
Precios
Alojamiento. Cabañas para cuatro personas, desde 400 pesos. Hoteles por persona, desde 180 pesos con desayuno; y con media pensión, desde 260 pesos. Suites para dos personas, desde 190 pesos hasta 450 pesos, con desayuno americano. Hostel, desde 70 pesos. Hospedaje con baño privado, 90 pesos. Comidas. Trucha con papas salteadas, 55 pesos. Plato típico kassler, 45 pesos. Té con tortas típicas centroeuropeas, desde 25 pesos.

