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Cristo, como si fuera hoy y viviera en barrio Güemes

Bajo el lema "La Pasión de ayer y de hoy", la comunidad parroquial preparó un Vía Crucis laico y dolorosamente actual, pero esperanzador. Fotos y video.

07 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
Cristo, como si fuera hoy y viviera en barrio Güemes
La intención. Fue mezclar el pasado y el presente. El sonido les jugó una mala pasada en algunos momentos de la representación (Sergio Cejas / La Voz).

"En momentos como éstos, no es fácil mantener la fe y transmitirla", admite Cirilo Ignacio Camino, párroco de la Santa Cruz en Julio A. Roca 464. "La Iglesia tiene que salir a través de los laicos, de los que sufren la falta de trabajo y dinero digno, y viven rodeados de delincuentes de todo tipo. Ellos pueden producir cambios y ser mensajeros del Evangelio", sostiene el sacerdote. Con reticencia, el padre Camino acepta ser calificado de "septuagenario incipiente". Momentos antes del Vía Crucis callejero, que arrancó poco antes de las 20, el sacerdote admitió que "estos son tiempos iguales o peores" a los que rodearon la Pasión y Muerte de Jesús. Y añadió: "Hoy el cuerpo social está calado hasta los huesos por la corrupción". Con escasos recursos, la parroquia le hace frente a la desesperanza a través de acciones integradoras apoyadas por la feligresía. Vecinos como Marga, Camila, Pablo, Daniel o Pedro ceden su tiempo para ejercer como "voluntarios de Cristo". Están preparados para ejecutar un proyecto que convertirá a la sacristía en un centro diurno y nocturno de apoyo escolar, colocación de inyecciones y asistencia a enfermos, talleres de plástica o costura, etcétera. Lo que importa es que esa puerta esté siempre abierta, de par en par. Chicos y grandes. La representación del Camino de la Cruz es quizá la más "contagiosa" de las acciones parroquiales, porque simboliza y resume padecimientos comunes y similares a los de otros puntos de la ciudad, el país y el mundo. Hace seis o siete años que los vecinos de barrio Güemes retomaron esta práctica litúrgica, y crece en cada Viernes Santo. Los resultados se aprecian en la cantidad de adherentes, y en el hecho de que la procesión ingresa sin problemas por la zona "roja", como el mentado pasaje apodado "El trencito". A la siesta fue el turno de niños y catequistas, que se pasearon caracterizados como en la época de los romanos. En cambio, el Vía Crucis de adultos se hizo con vestimenta de calle, con ensayos previos y bajo el lema "La pasión de ayer, y de hoy". Por razones operativas, las 14 estaciones quedaron reducidas a seis. El espectáculo proporcionó un testimonio estremecedor de las situaciones que el barrio sobrelleva a diario: miseria, injusticia, enfermedad, vicios y violencia; falta de líderes y organismos rectores que sepan trazar un camino de salida. Daniel (42), un modesto operario electromecánico, no necesitó demasiado para parecerse a Jesús. Su extrema delgadez, provista de una insólita fuerza interior, convenció a los espectadores que pugnaban por salvarlo. Después de atravesar más de 10 cuadras en compañía de limpiavidrios, madres adolescentes, enfermos terminales, adictos y delincuentes, este Cristo urbano y reconocible volvió a la Iglesia de Julio A. Roca. Resucitó al pie del altar, entre las lágrimas y aplausos.

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