Amor para dar. Creció en una familia de acogimiento y tomó el mismo camino: ya recibió 23 niños y adoptó tres
Viviana y su esposa Paola acogen niños desde hace 12 años. La familia creció con la llegada de sus hijos: Daiana (12), Lucas (4) y Samira (18). Continúan abriendo las puertas de su hogar a NNyA que lo necesitan.
A los 12 años, Viviana tomó una decisión con claridad arrolladora. Para ese entonces, ya había pasado por una residencia con solo siete semanas de vida, para conocer dos años más tarde a una familia de guarda que le abrió las puertas. “No voy a tener hijos propios. Voy a adoptar, tal como hizo mi mamá”, se dijo a sí misma.
Años después, ya son 23 los niños que Viviana (44) ha acogido. Quien la acompaña en esa determinación firme es Paola (36), su esposa. En 2013, con solo un año de casadas, recibieron a Daiana cuando era una bebé. Su primer acogimiento se transformó en su primera adopción. “Es muy difícil para los niños con discapacidad”, afirmaron.

“Mientras nosotros tengamos las fuerzas, vamos a seguir con esta locura hermosa, porque parar es quitarle la oportunidad a otro niño de tener un hogar y conocer lo que es una familia”, aseguró Viviana.
Con esa convicción férrea, hoy su familia se compone de cinco personas: la pareja, Daiana (12), Lucas (4) y Samira (18). Además, por su hogar continúan pasando niños, niñas y adolescentes que necesitan que los cuiden.
La llegada de Samira: la experiencia de acoger a un adolescente
Samira tiene 18 años y una gran familia que la acompaña a cada paso. Sus tías postizas, amigas de sus mamás, los parientes de ambas, los vecinos.
Cuando se resolvió el estado de adoptabilidad de la joven, conocidos y gente del barrio se ofrecieron a realizar el trámite en caso de que la pareja no pudiera resolverlo. Todo para que Samira se quedara. “Eso es lo que genera en las personas, ese es el cariño que le tienen”, destacó Viviana mirando orgullosa a su hija.

El camino no fue fácil, pero le regaló un hogar. Con 12 años, Samira pasó una semana en una residencia de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SeNAF), cuando le comunicaron que había una familia de acogimiento esperándola.
En marzo de 2020, con la pandemia en la puerta, entró por primera vez al lugar que rápidamente se convertiría en su casa. Sus mamás recordaron: “El primer día nos sentó a las dos y por su voluntad nos compartió su historia”.
“Yo nunca demostré sentirme mal, pero ellas siempre se dan cuenta. Me acompañaron desde cero”, apreció Samira. También destacó las posibilidades que le dio tener una familia: “Se sientan y te preguntan, te esperan hasta que puedas o quieras hablar. Cuando te sentís segura, podés acudir a alguien que está incondicionalmente”.

Después de seis años juntas, lograron formar tradiciones familiares: los ñoquis para los cumpleaños, Navidad y Año Nuevo en La Serranita con la familia extendida, las escapadas a las sierras.
“Un adolescente puede tener una historia, pero vos podés cambiarla y acompañar mientras sana sus heridas”, destacó Viviana.
La familia hoy
Cinco es el número de la felicidad. Al menos ese es el caso de Paola, Viviana y sus hijos.
Con cariño, la pareja habló del vínculo instantáneo entre Daiana y Samira, de la llegada reciente de Lucas y la decisión de adoptarlo, del carácter y el humor que los tres comparten.

La reciente ampliación de su casa permitió seguir con el cuidado de niños en calidad de familia de acogimiento. En ese hogar, todos saben de primera mano cómo una oportunidad puede cambiar la vida de quien lo necesita.
“Es hermoso darles a un niño o a un adolescente la posibilidad de crecer en una familia: abrir oportunidades y tratar de entender y acompañar”, concluyó Samira, con un eco de su propia historia.

