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El cordobés más famoso

Cuando yo era chico, lo sabía muy bien: San Martín era cordobés. No podía ser de otra manera.

17 de agosto de 2013 a las 03:08 p. m.
El cordobés más famoso

Cuando yo era chico, lo sabía muy bien: San Martín era cordobés. No podía ser de otra manera. Para ese niño inocente que fui, era claro que por eso se llamaba así la calle donde quedaba Calzados Batalla, el lugar en que me compraban los zapatos para ir a la escuela. De paso, ese negocio homenajeaba con su nombre al Combate de San Lorenzo, el cuadro de los amores de mi tío Tito, evento histórico donde se hizo famoso un tal sargento Cabral, el vado que cruzábamos en el Graciela de mi papá para ir a visitar a mis primos Ana María y Clovis.Si el prócer cruzó la Cordillera, mi abuela lo hacía todos los días, porque vivía en esa avenida y me compraba las facturas en la panadería del frente de su casa.No era tarea fácil, y menos cuando pasaban los obreros que trabajaban en Iggam; por eso, sabía valorar el tamaño de la hazaña de don José, que no llevaba una bolsita de almacén, sino todo un Ejército.San Martín tenía un caballo blanco igual que el de mi lechero, y eso me hacía suponer que los equinos eran parientes y se habían criado en esta ciudad.Ya conté otras veces que con mi hermano llegamos a discutir si no era el mismo caballo, pero la tía Kika nos explicó que esos animales no viven tantos años.Otra prueba irrefutable era que el nogal de San Martín estaba en Saldán. Si el general hubiera sido porteño, correntino o entrerriano, jamás hubiera tenido un árbol así tan lejos de su casa.Pero eso no es todo: el Teatro del Libertador quedaba también en Córdoba, aunque por entonces algunos le dijeran Rivera Indarte. Y lo más concreto: la plaza principal de la ciudad llevaba su nombre y tenía una estatua suya en el centro. ¿Querés más prueba que eso?Ya en la escuela, fui afianzando ese concepto. Había un departamento de la provincia que se llamaba San Martín, y todos los 17 de agosto me convertía en uno de sus soldados, vestido con un uniforme de cartulina y papel crepé para esgrimir el sable de cartón con el que defendería la independencia del continente. ¿Por qué otro motivo que no fuera el de su "cordobesitud" nos habrían hecho aprender de memoria tantos versitos sobre su gloriosa gesta?No lo duden. San Martín fue el cordobés más famoso. Esas son cosas que sólo los chicos entienden bien.