La eficiencia es clave para el planeta
Para contrarrestar esta dependencia de un recurso no renovable y minimizar los impactos ambientales, existen dos posibilidades. Carlos Tanides.
Nuestra civilización, desde hace ya muchos años, se sostiene gracias a un fuerte consumo energético basado en los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que proveen en la actualidad el 85 por ciento de toda la energía que utiliza la humanidad.
Para contrarrestar esta dependencia de un recurso no renovable y minimizar los impactos ambientales, existen dos posibilidades: a) mejorar la eficiencia energética y b) sustituir los combustibles fósiles por fuentes energéticas renovables.
El primer camino es el más rentable y el que puede producir los mayores beneficios en el corto plazo. La eficiencia energética incluye:
Empleo de tecnologías eficientes, sistemas de control y modos de uso que reduzcan la cantidad de energía utilizada;
Diseño óptimo y buenas prácticas en la operación y mantenimiento de las instalaciones energéticas;
Cambio de actitud a partir de la concientización y la educación.
Al hacer un uso eficiente de la energía, ayudamos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, principal causa del calentamiento global. Pero también protegemos nuestros recursos no renovables, favorecemos que los servicios energéticos se brinden a un menor costo y, de esta manera, cuidamos nuestros bolsillos.
Es necesario involucrar a todos los sectores de consumo con políticas de eficiencia que sean sustentadas por recursos humanos y económicos suficientes. Las medidas lentamente están siendo tomadas. Pero se necesita más velocidad y definición en estos temas.

