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Contar hasta 10...

El miércoles pasado, a las 10.03 de la mañana, el ómnibus A3 (Ciudad de Córdoba) hizo caso omiso a la clásica seña de detención de una mujer que esperaba en la parada cercana a la iglesia María Auxiliadora, sobre la avenida Colón. Edgardo Litvinoff.

20 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Contar hasta 10...

El miércoles pasado, a las 10.03 de la mañana, el ómnibus A3 (Ciudad de Córdoba) hizo caso omiso a la clásica seña de detención de una mujer que esperaba en la parada cercana a la iglesia María Auxiliadora, sobre la avenida Colón. El coche no iba lleno. Como el semáforo detuvo al colectivo unos metros más adelante, la mujer corrió y le golpeó la puerta al chofer. El hombre se negó a abrirle, hizo un gesto despectivo y arrancó. "¡Hace media hora que espero!", gritaba la mujer al borde de un ataque de llanto, mientras él se alejaba.El jueves pasado, a las 10.30 de la mañana, la empleada del Registro Civil del CPC Argüello dictó un fallo inapelable: "Tiene que volver a traer a los chicos para hacerles el DNI".–¡¡Pero si ya los traje en enero!!–Sí, pero un DNI vino con el sexo cambiado y el otro no llegó y ya pasaron tres meses, por lo que hay que hacer el trámite de nuevo. Acá tiene turno para el 19 de junio.Contar hasta 10. Meditar, respirar hondo. Ommmm...El viernes, el día amaneció con lluvia. Las llamadas a las agencias de taxis y remises comenzaron a las 7. Ocupado. No contestan. Y el que contestó, nunca vino. A las 8.15, hubo que llamar a un amigo, que accedió al aventón hasta el Centro, ya que el viaje era urgente por motivos laborales.Claro: la culpa de que la gente esté enemistada con los choferes de ómnibus es de la prensa, que magnificó el paro de tres días que dejó inmovilizada a media ciudad.En los CPC, el trámite se hace rápido desde que hay turneros, siempre y cuando los documentos no vengan con errores y siempre y cuando no nos importe que nos toque dentro de un mes.Los taxis argumentan que cuando llueve, el problema de conseguir uno es el mismo en todas las ciudades. Pero nosotros vivimos acá.Los cordobeses deberían ser reconocidos a nivel mundial por su infinita tolerancia. Son capaces de soportar la desaparición casi absoluta de su calidad de vida ciudadana, sin convertirse en asesinos seriales. Vivir en medio de asambleas, ruidos molestos, baches y caos de tránsito se ha convertido, ya que todavía no nos mata, en una enorme fortaleza para disfrutar lo que haya. Agradezcamos lo que tenemos. Es más: si la semana que viene nos dicen que podemos comprar dólares, ya seríamos casi casi felices.