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Para aprender a cocinar estirando las monedas

En Río Tercero, se dictan talleres para mujeres de bajos recursos, con consejos útiles para hacer comida con presupuesto escaso.

29 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Mariela Martínez (Corresponsalía)
Para aprender a cocinar estirando las monedas

Río Tercero. Cómo hacer que las monedas alcancen para poder poner la comida en la mesa cada día es el desvelo de numerosas familias. En Río Tercero, para intentar reducir esa preocupación, decenas de mujeres participan de talleres que intentan enseñar la difícil tarea de cocinar estirando los pesos.

Entre las asistentes, hay varias de la "tercera edad" que viven solas con una pensión que aseguran no les alcanza, o madres que afirman que sus familias no podrían sobrevivir sin la asistencia estatal y en pleno proceso inflacionario.

El taller fue creado por el área de Acción Social del municipio, es gratuito y dictado una vez por semana por Liliana Cabo. La Voz del Interior compartió un día de la experiencia en barrio Magnasco, donde Cabo dice apreciar un mayor interés que en los otros barrios en los que se concreta similar capacitación.

Ante las dificultades para conseguir los ingredientes, el municipio suele aportar los principales, como la harina.

En un extremo de la mesa, Ramona Gil (57) mira, mientras el resto prepara los elementos para hacer pan relleno con paleta y aceitunas. Ramona apunta que no tiene para el relleno, y que hará sólo pan con la harina que le aportaron. "No me da para esas cosas", explica, para referirse al gasto del relleno, que supera los cinco pesos. La mujer admite que si no es por lo que le dan de limosna o de ayuda oficial, no comería y no podría alimentar a dos nietas, a su cargo. Confiesa que trata de "hacer magia" cada día con la harina o la polenta.

Cecilia Orellano (49) recientemente enviudó. Admite que hubo días en que apenas tenía unas monedas para almorzar y a la noche reducir el menú a mate cocido.

"Yo vivo de changas, al día, si no fuera por mis hijos que me dan una mano, no sé qué sería de mí", cuenta la mujer mientras dice soñar con encontrar un trabajo formal, tras haber dejado sus datos en numerosas empresas.

La historia de Marta Cuello (70) es similar. Vive sola en una casa prestada y su marido está internado en un geriátrico público. "Me arreglo con 500 pesos al mes", sintetiza.

Para Beatriz Carballeda (36) lo importante es aprender a cocinar "para aprovechar lo poco que uno tiene". Su hija Natalia (14) también aprende a utilizar de manera más eficaz los ingredientes para hacer fideos y pan.

Mientras, Ana Carranza (59) describe cómo fabricó un molde casero para poner el pan en el horno, con algunos elementos que tenía en su casa: emula una budinera, con un molde viejo y al medio un tarro de arvejas vacío con piedras en su interior, para mantener el círculo principal.