Las golosinas aumentaron hasta 25% desde marzo
En las familias con niños, las cosas dulces se hacen amargas a fin de mes. Cada argentino come tres kilos y medio de golosinas al año y son gastos que la gente no suele tener en cuenta.
Joaquín, de 6 años, espera que su mamá llegue del trabajo para poder abrir con ella un paquete de Rocklets o comer unos caramelos. A él y a su hermanita les gustan todas las golosinas, pero el presupuesto familiar siente el impacto. Normalmente, la inflación se mide en los alimentos que se consumen diariamente y uno presta atención a los precios de los productos básicos y necesarios. Pero hay otros que no están entre los prioritarios y que, casi en silencio, también acumulan una suba importante.Las golosinas son de mayor peso en el presupuesto de aquellos hogares con niños. ¿Dónde se nota? En el dinero que se destina a la merienda. Con unas monedas ya no es suficiente. Llevar a la escuela, por ejemplo, sólo una barrita de cereal por día significa un desembolso de 33,20 pesos por mes (comprando en un supermercado).Entre marzo pasado y esta semana, las golosinas se incrementaron 17,5 por ciento promedio en un supermercado de esta ciudad. Si bien, en general, los aumentos no superan el 25 por ciento –entre los alimentos básicos se registran subas de más de 60 por ciento en igual período–, afectan a cualquier bolsillo de todas maneras, sobre todo porque no hay un control tan medido sobre lo que se gasta en las cosas dulces.En cambio, en un comercio mayorista de esta ciudad (en el que cualquier consumidor final puede comprar en cantidad), el incremento es menor de 7,5 por ciento entre marzo y noviembre.Sucede que los negocios mayoristas trabajan con muchos productos de importación, de marcas poco conocidas, cuyos precios más o menos se mantienen.Los que más han subido son los de producción local, como los Butter Toffees, Mogul, Frutigelatin, Rocklets, Sugus, Billiken, entre otros. Según dijeron desde Chialvo, la variación en los productos nacionales va de 8 a 24 por ciento en el año, por debajo de la inflación real. No cae el consumo. No hay suba de precios que frene el consumo de golosinas. En Chialvo aseguran que "la gente sigue comprando, y aunque hay altibajos, en promedio el consumo se mantiene". Ricardo Lorenzo, gerente de Gestión de la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (ADGYA), aseguró que la venta de golosinas se mantiene en ritmo creciente y aumenta entre el seis y siete por ciento anual, aproximadamente. El consumo en Argentina es de aproximadamente tres kilos y medio por habitante por año, es decir, en todo el país se comen unas 140 mil toneladas.Los gastos en estos alimentos entran dentro del grupo de los llamados "gastos hormiga", que son aquellos que se llevan montos pequeños de dinero diariamente y que no se tienen en cuenta en el presupuesto familiar, pero pesan a fin de mes. Por eso hay que buscar la mejor manera de comprar. Dónde conviene. La principal diferencia de precios está en la marca y en el canal de venta. Es sabido que comprar un caramelo en un quiosco es más caro por unidad que si se compra una bolsa grande en un mayorista. Si, por ejemplo, los chicos llevan turrón a la escuela todos los días, en el mayorista venden cajas de 50 unidades en 17,90 pesos, mientras que los 10 cuestan en el súper 7,85. Por turrón, la diferencia de precios es de 122,8 por ciento (35 centavos frente a 78). Lo mismo ocurre en las barritas de cereal: en caja de 20, en el mayorista cuestan 1,19 peso por unidad, y en el súper el paquete de tres está en 1,66. A simple vista, comprar en cantidad parece más conveniente, pero eso será así sólo si la familia logra vencer la tentación de comer todo en pocos días.Por otro lado, en algunos productos la marca pierde relevancia y la diferencia de precios es amplia. Los caramelos de marcas conocidas en los quioscos cuestan entre 10 y 20 centavos cada uno, mientras que si son "anónimos", por esas mismas monedas se consiguen dos o tres.

