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Condenan al padrastro pero no a la mamá del pequeño Thiago

La Justicia penó con 18 años de prisión al joven acusado por la muerte del niño de 2 años. La madre fue hallada "responsable de homicidio agravado por el vínculo", pero era menor.

05 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Denise Audrito (Corresponsalía)
Condenan al padrastro pero no a la mamá del pequeño Thiago
Elías Oliva. Reconoció los hechos y, tal vez, evitó una condena a cadena perpetua (La Voz).

Río Cuarto. Costillas rotas y un brazo quebrado, quemaduras de cigarrillos en los pies y en la espalda, uñas arrancadas, golpes en la cabeza y el hígado tenía Thiago cuando murió, en el hospital de Río Cuarto, el 13 de octubre del 2011, apenas un mes antes de cumplir dos años.

Con jurados populares, la Cámara del Crimen número 2 condenó ayer a su padrastro, Elías Antonio Oliva (20) a 18 años de prisión por homicidio simple.

Mientras, la mamá del bebé, Alexandra Jimena Argüello (18), fue hallada “responsable de homicidio agravado por el vínculo”, aunque no se la condenó porque en el momento del hecho no era mayor de edad. Su situación debe ser resuelta por el juez de Menores, José Varela Geuna, quien tiene facultades para imponerle una pena atenuada.

Para el fiscal de Cámara, Jorge Medina, la madre cometió el delito de omisión impropia, tenía una posición de garante con responsabilidad sobre la vida del niño y debe responder como autora del hecho.

“Voy a pedir que el fiscal que intervenga ante el juez de Menores pida una sanción penal. Ella tenía todas las posibilidades de sacar a la criatura de ahí. Pero no lo hizo. Hasta los perros cuidan de sus cachorros”, expresó.

Jimena, que fue abandonada cuando era niña y quedó embarazada a los 14 años, estuvo acompañada por una asistente social durante el juicio. Se mantuvo inmutable, pese a que los testigos apuntaban contra ella.

Confesión. "Las cosas de las que se me acusan son ciertas", admitió Elías Oliva, el joven con quien Jimena convivió dos meses. Al asumirse culpable de homicidio simple, acaso evitó que lo condenaran como cómplice de un homicidio calificado por el vínculo, delito que puede tener pena de prisión perpetua.

“Son los dos una porquería. Ella trabajaba en las casas de prostitución, cerraba la mampara para hacer pasar a los clientes y lo dejaba al nene afuera, en la tierra. Se prostituía para comprarse merca. Vivía dormida y le molestaba que el bebé llorara por hambre”, testimonió Marisa, una tía. “Desmentímelo”, lanzó desafiante a la imputada.

“La última vez que lo vi al Thiago estaba como sufrido, no me di cuenta de que lo golpeaban… No hablaba, estaba triste. Una vez tenía un ojito morado y ella dijo que se había golpeado solo… Ella consumía de todo: cocaína, faso, alcohol. Lo que quiero es que me explique por qué no le dejó el nene a mi mamá. ¿Para qué se lo llevó?”, reclamó Cristian Martínez, padre biológico de la criatura, quien nunca convivió con Jimena.

Su madre, Nélida, quien cuidó al pequeño durante un año, dijo que Jimena le retiró el nene en agosto y no dejaba que nadie lo viera. A los dos meses estaba muerto.

Críticas a la Senaf

Reacción familiar. La abuela paterna de Thiago, Nélida Rivarola, cuenta que crio el bebé casi un año y que un día la apareció madre y, con la excusa de que iba a comprar pañales, se lo llevó. Como ella sabía "la vida de prostitución, drogas y alcohol" que llevaba, a la 1 de la madrugada recurrió a la Policía. Le indicaron que tenía que plantear el caso a la Secretaría de Niñez Adolescencia y Familia (Senaf).

Sin respuestas. "Ahí (por la Senaf) me hicieron 500 mil papeles y el hombre que me atendió me dijo que iban a mandarle una asistenta social. Pero no hicieron nada", reclamó la abuela, en medio de un gran dolor.