En los tribunales de Villa Dolores, y con jurados populares, culminó este martes el juicio oral por un caso que se presentaba tan complejo como singular por sus características: el imputado llegó acusado de haber matado a su pareja, chocando violentamente el automóvil que conducía contra un árbol. En el siniestro, la mujer falleció en el lugar y el ahora condenado salvó por poco su vida.
La imputación con que llegó al juicio era por femicidio: la fiscalía interpretó que tuvo la intención de matar, bajo la figura de homicidio con dolo eventual (se representó que su acción podría tener esa consecuencia y no hizo nada para evitarlo).
El tribunal, por unanimidad de jueces y jurados populares, resolvió condenar a Yamil Nahuel Arrieta Britos (31) a prisión perpetua. Si bien los fundamentos se darán a conocer en algunos días, la pena evidencia que lo consideró culpable de femicidio.
La acusación formal registraba otros nueve hechos que se le reprochaban a Arrieta, casi todos relacionados con violencia de género y la desobediencia a las perimetrales que la Justicia le imponía.
Con la intención de matar
La hipótesis de la investigación judicial planteó que el acusado intencionalmente siniestró el rodado que manejaba para terminar con la vida de la mujer, y probablemente con la suya. Peritajes posteriores indicaron que el causante había consumido cocaína y alcohol.
La calificación con la que llegó a juicio, impuesta por la fiscal Lucrecia Zambrana, implicó un doble agravamiento de la figura de homicidio: por el vínculo y por el contexto de violencia de género. “Homicidio doblemente agravado, coacción, desobediencia a la autoridad, lesione leves calificadas, y contexto de violencia de género”, fue la calificación.
El ahora condenado cuenta con un pasado delictivo que suma antecedentes por diversos delitos.

Un muy violento choque
El impacto fatal que terminó con la vida de Gimena Barrios (30) tuvo lugar en la madrugada del domingo 16 de abril de 2023, cuando el utilitario Peugeot Partner que conducía Arrieta dio de lleno, y a alta velocidad, con un árbol.
Fue en un camino secundario del pueblo de San Pedro, en el Valle de Traslasierra, donde vivía la pareja.
Gimena murió en el acto. Al joven se le amputó posteriormente una pierna, y tuvo meses de recuperación por las graves lesiones recibidas.

Una de las hipótesis sostiene que pudo haber intentado suicidarse, sin importarle la suerte de su compañera, con quien, en una extensa e intermitente relación, había concebido un niño, en ese momento de ocho años.
El abogado querellante, en representación de la familia de la víctima fatal, también había pedido perpetua para Arrieta Britos. Allegados a la mujer se manifestaron con pancartas durante el juicio reclamando justicia.
“Fue un accidente”
El acusado fue defendido por Luis Castro, quien sostuvo que el choque no fue intencional y que no había en ese acto intenciones de matar.
“Él era capaz de hacer algo así, su violencia no tiene límites, es un narcisista, a él los demás no le importan nada”, apuntó durante las audiencias Yanina Romero, una novia posterior de Arrieta, que terminaría denunciándolo también por violencia de género.
Susana Britos, la madre del acusado, afirmó en cambio: “Lo que se dice es una aberración, si él hubiese querido matar a Gimena, lo hacía sin ponerse en riesgo él. Fue un accidente, él está muy mal”.
Desde el banquillo, sin responder preguntas, el acusado declaró: “Soy inocente de lo que se me acusa”, afirmando que el choque fue accidental. Y aseguró: “Ella era la mujer de mi vida, yo la voy a amar toda mi vida, hasta el día en que me muera”
Durante el desarrollo del juicio oral, una fuente judicial resumió: “A los 30 años, Arrieta ya tenía cuatro condenas anteriores por robos diversos, amenazas con arma, coacciones y un largo etcétera; es muy peligroso por su falta de autocontrol, sobre todo cuando está drogado”.

Los hechos, cuyos detalles se conocieron ahora –tres años después de sucedidos– conmocionan a buena parte del Valle de Traslasierra.
En las audiencias, el fiscal de Cámara fue Sergio Cuello, junto a la instructora del caso, Zambrana. El tribunal técnico está integrado por Carlos Escudero, Santiago Camogli y Raúl Castro, que coincidieron en la condena con los jurados populares.

