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“Como víctimas involuntarias quedamos a la deriva”

Hay otra dificultad que atraviesan los hijos de los femicidios:la soledad ante un sistema que parece no estar preparado para cobijarlos. Los hijos de los femicidios.

29 de mayo de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
“Como víctimas involuntarias quedamos a la deriva”
El dolor de Noelia. Ella muestra una foto de su mamá María 
–quien fue brutalmente asesinada–, con un hijo y un nieto. (Sergio Cejas/LaVoz)

Noelia sabe de ausencias. No sólo de la que dejó el brutal crimen de su madre sino de las que fue encontrando en ese camino institucional que se inició en la madrugada del 19 de mayo de 2014 cuando le confirmaron que su mamá había muerto. "Al principio nunca tuve un psicólogo. Y yo soy víctima también. Mi mamá había fallecido y nosotros quedamos a la deriva. De golpe estaba metida en una situación enorme, no tenía asesoramiento. ¿Sabés lo que es ir a un lugar y que te pregunten algo y vos no entiendas? Te sentís ignorante, desprotegida. Escuchás hablar de tu mamá como si fuera un número más", dice."Nosotros no tenemos a nadie que se siente y nos diga esto se hace así. Ni una palabra de aliento", añade.Como ocurre siempre ante cualquier crimen, el femicidio obliga a los familiares a entrar en contacto con un sistema muchas veces abrumador y desconocido, como el judicial. A muchos de ellos les cuesta saber qué camino seguir, dónde buscar ayuda. El circuito institucional les resulta tan ajeno como inasible. Y en eso está ahora Noelia, que quiere la tenencia definitiva de su hermano, pero se enfrenta con la presentación de una expareja de su madre que dice ser el padre del niño. El recuerdo de Paola Maru Acosta, la hermana de Paola Acosta, asesinada en septiembre de 2014, también da cuenta de la falta de acompañamiento que suele haber para las víctimas colaterales de femicidios. "La regla es que no se da ningún otro tipo de asistencia, es muy difícil acceder a algún tipo de ayuda", menciona. Maru sabe que su caso fue muy distinto a lo que suele suceder con otras familias que pasan por situaciones similares. Su sobrina, la pequeña Martina, sobreviviente de un ataque femicida que conmovió a todo el país, tuvo asistencia psicológica desde el comienzo y los abuelos recibieron ayuda del Gobierno para ampliar la casa y hacerle un lugar a la pequeña."No faltan lugares, sino poner los recursos en funcionamiento para eso. Ponerse a disposición, que se acerque un funcionario, llamar. Al momento de llegar a la fiscalía no se hace una derivación automáticamente a un centro, no se ofrece, y tampoco se hacen relevamientos a través de un trabajador social por domicilios para ver si están en condiciones. Y muchas de las familias no tienen idea de donde pueden recurrir", apunta.Desde la Secretaría de Lucha contra la Violencia a la Mujer y la Trata de Personas indicaron que en los últimos casos de femicidios han hecho acompañamiento de las víctimas durante el procedimiento judicial a pedido de una de las fiscalías de Violencia Familiar. "Nos ponemos a disposición de la familia para cuando ellas sientan o necesiten acompañamiento", indicó Claudia Martínez.La funcionaria destacó que en ese primer momento sólo pueden intervenir si las fiscalías lo disponen, para no entorpecer el proceso. "Hay que ser cuidadosos de no invadir. Son momentos muy difíciles y también hay que entender los tiempos en que las familias piden ayuda y acompañamiento", añadió.La funcionaria destacó que hasta ahora, en los meses que llevan de gestión y siempre que han tenido intervención a través de las fiscalías, han ofrecido ayuda a los familiares, desde atención psicológica hasta colaboración para cuestiones administrativas. "Si hay una demanda concreta, se da una respuesta", señaló.