Un cóctel de violencia y soledad
Son muchos los factores que convergen para que una joven llegue al punto de quitarle la vida a un hijo. Edgardo Litvinoff.
"Estos no son casos aislados en nuestra sociedad. Suceden con frecuencia, y de muchos ni nos enteramos. Nuestros jóvenes atraviesan situaciones de mucha soledad y vacío en sus vidas", dice María Teresa Fernández desde Jujuy. Ella es, desde hace tres meses, la psicóloga que acompaña a Romina Tejerina en su reinserción social tras su salida de la cárcel, adonde pasó siete años presa por el asesinato de su hija recién nacida, ocurrido en 2003. El embarazo había sido producto de una violación. Son muchos los factores que convergen para que una joven llegue al punto de quitarle la vida a un hijo. En el caso de Tejerina, Fernández habla de una adolescente que "no tenía continente familiar para afrontar decisión alguna. Además, el rechazo total a ese embarazo la llevó a ocultarlo hasta que en un momento de su parto tomó esa decisión, desestructurada psíquicamente". Su caso se transformó en un emblema de un problema que crece, que se hace difícil explicar y cuyo abordaje aún no tiene contornos definidos.A pesar de que no conoce los casos en detalle, la psicóloga cree que las historias de bebés muertos por maltrato en Córdoba tienen relación con los fallos locales contrarios a la aplicación de la Guía de Abortos no Punibles de la Nación. "Son una aberración", opina de tales decisiones judiciales, e insta a que estas normas se apliquen para evitar situaciones límite. Respecto a la falta de proyectos, las cifras son elocuentes: 18 de cada 100 jóvenes argentinos de 15 a 24 años buscan un empleo pero no lo consiguen. Y según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), basado en datos oficiales, son 323.500 los jóvenes afectados por la falta de un empleo. Además, otros 727.145 no estudian ni trabajan. Son demasiados espacios vacíos para llenar.

