Derrumbe fatal en Córdoba: por dentro, el primer video del bar tras la caída de toneladas de ladrillos
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Redacción La Voz
El peritaje oficial sobre el derrumbe parcial de una pared del edificio María Reina V, en la zona céntrica de la ciudad de Córdoba, determinó que la caída de un enorme bloque de ladrillos se debió a deficiencias de diseño, ejecución y seguimiento técnico del revestimiento de la fachada Este. Además, sostuvo que el fenómeno meteorológico producido en esa noche de mayo pasado actuó como desencadenante inmediato, pero no como causa autónoma suficiente para explicar el colapso.
De esta manera, el documento oficial firmado por el ingeniero Pedro Huerta Soaje puso el foco en las fallas técnicas y, por consiguiente, en las posibles responsabilidades que les corresponderían a las personas que estuvieron a cargo de la construcción de la obra.
La tragedia del edificio de bulevar San Juan al 600, barrio Güemes, provocó la muerte de una persona, lesiones en otras siete y grandes daños materiales.
La fiscal Celeste Blasco, a cargo de la Fiscalía de Instrucción del Distrito 1 Turno 5, confirmó a La Voz que están analizando la prueba. Hasta el momento no hay imputaciones, pero se descuenta que las mismas ocurrirán pronto, junto a nuevas medidas accesorias.
Del peritaje se desprende que el origen del colapso fue la inestabilidad elástica, generada por las roturas progresivas de vínculos frágiles, lo que "incrementó la esbeltez" hasta un punto suficiente para que un fuerte viento hiciera colapsar la fachada.
"La adopción de una fachada autoportante sin la adecuada provisión de armadura horizontal integrada a la mampostería y anclajes de acero vinculados al pórtico Este, la ausencia de controles periódicos de su desempeño, la falta de consideración de antecedentes internacionales sobre el comportamiento de revestimientos de ladrillo visto frente a acciones dinámicas del viento y la inexistencia de un protocolo de mantenimiento específico configuraron un escenario de daño progresivo", entendió Huerta Soaje.
Y agregó: "Las acciones del viento que actuaron el día del siniestro, aun cuando intensas, se inscriben dentro de fenómenos atmosféricos que habían ocurrido previamente en la ciudad y que debieron haberse previsto en el proyecto. En tal contexto, el colapso parcial de la mampostería no puede atribuirse exclusivamente a la magnitud del evento meteorológico, sino a la pérdida gradual de estabilidad del sistema de fachada, cuya degradación era técnicamente previsible y, mediante medidas constructivas y de control adecuadas, evitable".

En consecuencia, entendió el perito, el siniestro debe entenderse como el desenlace de un proceso progresivo de debilitamiento estructural que, de haberse observado los estándares técnicos, las prescripciones reglamentarias vigentes a la fecha de diseño y construcción, y las prácticas de control recomendadas, razonablemente podría haberse evitado.
El peritaje, que aporta información técnica a la Justicia para ayudar a comprender el hecho, comenzó en septiembre pasado y finalizó días atrás.
El perito, junto a personal técnico del Centro de Vinculación de Ensayos No Destructivos y de Evaluación de Obras de Infraestructura Civil, perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), actuó como auxiliar del Poder Judicial utilizando sus conocimientos para analizar pruebas, responder preguntas del fiscal o las partes y elaborar un informe que sirva como elemento de prueba en el proceso.
"De los antecedentes analizados, de la evidencia relevada en obra y de los estudios aerodinámicos desarrollados y documentados en el presente informe y sus anexos, surge que el siniestro no constituyó un hecho imprevisible ni inevitable, sino la consecuencia de una serie de decisiones técnicas y omisiones acumuladas a lo largo del tiempo", puede leerse en otro tramo de la pericia.
El documento explicita que la fachada Este se construyó con mampostería de ladrillo visto autoportante, es decir, sin vinculación estructural sistemática y específicamente dispuesta a la estructura principal. Esto significa que todo su peso se descargaba sobre su fundación, independiente de la estructura principal.
"El muro era de geometría esbelta, sensible al pandeo por ser de reducido espesor (0,125 metros de espesor y 45 mts. de altura) y su estabilidad dependía de la contención aportada por la estructura principal. Al tratarse la mampostería de un elemento estructural frágil, conformado por ladrillos asentados con mortero cementicio (material con muy reducida capacidad de resistencia a la tracción y elevada resistencia a la compresión), su integridad se fue deteriorando progresivamente al ser sometida a distorsiones en su plano", explicó Huerta Soaje.
Y sumó un dato clave del relevamiento en el lugar: tras la demolición del revestimiento se relevaron únicamente 30 anclajes. El especialista dijo que un cálculo sencillo indica que deberían haberse dispuesto al menos 231 anclajes, distribuidos de manera sistemática en columnas y vigas o losas, para asegurar el comportamiento estructural esperado.

También expresó que aun encontrándose el edificio en zona sísmica 1, el revestimiento no contó con armadura integrada al propio muro ni anclajes robustos densamente distribuidos en toda su superficie, vinculados a la estructura principal.
Tampoco se consideraron adecuadamente las consecuencias asociadas a la flexibilidad global del edificio. "Las deformaciones repetidas y frecuentes inducidas por acciones como los fuertes vientos generan en las aristas extremas del edificio movimientos diferenciales significativos entre el muro de fachada y la estructura principal, fenómenos que no se manifiestan con la misma magnitud en edificios con plantas sustancialmente menos alargadas", indicó en el informe.
En resumen, Huerta Soaje manifestó que que las previsiones constructivas adoptadas para garantizar la estabilidad, resistencia y ductilidad de la fachada, adherida a un edificio sensible a las acciones del viento consistieron en una mampostería autoportante de ladrillo visto, vinculada a la estructura principal mediante conexiones frágiles. "Esta solución constituye un claro indicio de que el constructor no evaluó en profundidad las consecuencias estructurales de las previsiones constructivas adoptadas, las cuales resultaban novedosas para nuestra ciudad", apuntó.
Según el informe pericial, el 17 de mayo pasado se registró un evento de viento intenso, caracterizado por ráfagas sistemáticas que comenzaron aproximadamente media hora antes del colapso.
No era la primera vez que los habitantes de la zona experimentaban este tipo de circunstancias extremas, ya que se habían producido con anterioridad numerosos episodios de vientos de similares características, en muchos casos con duraciones superiores a los 30 minutos.
El Servicio Hidrometeorológico de la Universidad Nacional de Córdoba informó que este tipo de eventos de vientos intensos ha sido registrado de manera sistemática en los últimos años, con una frecuencia aproximada de cinco episodios anuales, una duración promedio cercana a los 30 minutos y, en numerosas oportunidades, con duraciones que superaron ampliamente dicho valor, prolongándose por más de una hora.

"Durante los últimos cuatro años se registraron en la ciudad 25 eventos de viento huracanado, con velocidades superiores a 85 km/h y duraciones mayores a 40 minutos. Considerando que el edificio cuenta con 13 años de servicio, resulta razonable inferir que la cantidad de eventos de viento intenso a los que fue sometido fue significativa, en un contexto de cambios climáticos recientes que han incrementado tanto la frecuencia como la intensidad de este tipo de solicitaciones en la ciudad de Córdoba", adicionó el perito.
En el edificio María Reina V, la mampostería de la fachada Este se encontraba vinculada a la mampostería interior únicamente en el piso 15, mientras que en el resto de los niveles estaba separada de la mampostería interior mediante una cámara de aire.
Dado que la conexión entre el pórtico, la mampostería interior y la fachada Este existía exclusivamente en dicho nivel, este desplazamiento diferencial provocó que el pórtico arrastrara hacia abajo a la mampostería de ladrillo visto, transfiriéndole parte de las cargas gravitatorias que naturalmente eran soportadas por el pórtico de la fachada. Esta transferencia de carga indujo a la mampostería a deformarse fuera de su plano debido a la esbeltez propia del revestimiento, curvándose hacia el exterior, particularmente en aquellos sectores donde se observó que fallaron los vínculos frágiles que la conectaban con la estructura principal del edificio.
Además, el edificio María Reina V, en conjunto con el vecino edificio San Sebastián, configuró un desfiladero urbano que interceptaba los vientos intensos provenientes del Sur y los redireccionaba hacia dicho pasaje, cuyo plano inferior estaba conformado por la vivienda colindante. Esta configuración geométrica generó un entorno propicio para el desarrollo de un efecto Venturi, con aceleraciones locales significativas del flujo de aire "significativamente superiores a las del viento incidente, compatibles con regímenes de viento extremo".

"Desde el punto de vista técnico-profesional, la dirección técnica y la representación legal de la empresa constructora debieron haber advertido la fragilidad constructiva introducida por la solución adoptada, así como el incumplimiento de las prescripciones reglamentarias de diseño sísmico según el reglamento del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) y el Centro de Investigación de los Reglamentos Nacionales de Seguridad para las Obras Civiles (Cirsoc) número 103 (1991)", entendió Huerta Soaje.
En la misma línea, sostuvo que la solución adoptada para el revestimiento de la fachada, debido a su configuración y modo de funcionamiento estructural, permanecía oculta durante la vida útil normal de la edificación y no resultaba detectable mediante pericias técnicas habituales con anterioridad al colapso.
La empresa que desarrolló el edificio es Fito SRL, propiedad de Rodolfo Correa, firma que opera en la ciudad de Córdoba desde hace 20 años. Para ejecutar las obras contrata a constructores y otros profesionales. En el caso del edificio María Reina V, un arquitecto realizó el proyecto y la dirección técnica; una contructora, la fundación y estructura, y para los trabajos de mampostería y el revestimiento de ladrillo visto se contrató a otra empresa.
Fuentes de la Municipalidad de Córdoba informaron que el consorcio de propietarios del edificio María Reina V presentó un plan de remediación de la medianera, el cual plantea incorporar estructuras provisionales en la casa colindante que quedó destruida.
Sin embargo, desde el Palacio 6 de Julio se solicitó una autorización expresa del dueño de ese terreno o por vía judicial, como paso previo para aprobar la solicitud.
Se espera que en las próximas semanas se pueda destrabar este impedimento.