Los chicos subieron por primera vez a un avión y volaron de alegría
Diez alumnos de sexto grado de una escuela de Córdoba participaron ayer del programa "Todos podemos volar", de LAN Argentina.
"Estamos próximos al despegue", anunció el comandante por altavoz cuando los 10 chicos ya estaban en el avión, con el asiento recto, el cinturón de seguridad bien colocado e infinitas mariposas dando vueltas en sus panzas, en el vuelo 4.201 de las 9.30 de ayer. Estaban a punto de volar por primera vez en sus vidas. Todavía no lo podían creer: la posibilidad de hacerlo era tan poco probable que jamás ni siquiera habían fantaseado con ello. Sólo podía llegar a alcanzar la calidad de sueño, de esos que quedan por siempre en el plano de la ilusión."Es la primera vez que veo un avión de cerca", contaba Kevin, el segundo escolta de su colegio, mientras miraba por la ventanilla a la esperaba de la partida.A los segundos, el avión hizo algún ruido de motor, comenzó a moverse, de a poco, hasta que tomó velocidad. Con las manos agarrándose bien fuerte al asiento, los ojos cerrados –o bien abiertos mirando a algún compañero o con las manos tapándose la cara–, el cuerpo tenso, los chicos despegaron junto a otros 120 testigos, es decir, junto al resto de los pasajeros del avión Córdoba-Buenos Aires de LAN Argentina.Hubo gritos, muchos "uuuuuhhhhh", risas nerviosas, gestos de incredulidad, ojos brillantes, aplausos; emoción, mucha emoción.Una vez en el cielo, las preguntas no dejaron de escucharse. "¿A cuántos kilómetros por hora viaja un avión?", "seño, ¿por qué no vamos a clases todos los días en avión?" fueron algunas. Y los comentarios tampoco tuvieron desperdicios: "¡Vemos las nubes desde arriba!", "es chetazo viajar en avión", "está mortal", "mirá cómo se ve la ciudad, parece una maqueta"."Por acá debe andar Dios", dijo en broma pero en serio Agustín Palma, con un rosario azul de plástico en la mano y mucha felicidad a bordo. La vuelta. El vuelo de regreso fue a las 14.30. Antes hubo un recorrido por diferentes instalaciones en el Aeroparque, y unas súper milanesas con papas fritas en el comedor del aeropuerto. Una lástima que no hubo tiempo u organización para dar un paseo, aunque sea corto, por la ciudad de Buenos Aires. No serán muchas las posibilidades de volver a la gran ciudad. Igual, la experiencia fue inolvidable para los chicos. "¿Qué lástima que ya nos volvemos, me quiero quedar a vivir en el avión ¿Sabés qué lindo es que te sirvan, te traigan café y gaseosa?", comentó Leonela, quien no paró de reír en todo el viaje de vuelta junto a Cinthya.El equipo completo de viaje estuvo compuesto por Rodrigo Banegas, Darío Morales, Javier e Iván Moyano, Agustín Palma, Yael Sala, Kevin Siniani, Cinthya Amaya, Leonela Ávalos y Sebastián Colazo, todos alumnos de sexto grado del Centro Educativo Dr. Albert Bruce Sabin Anexo, de barrio Villa Rivadavia, en Camino San Antonio km 9,5.Los acompañaron la "seño" de Ciencias Sociales, Valeria Alarcón; la vicedirectora, Sandra Ruggeri, y dos empleadas de la compañía aérea: Patricia Cipriani (de Cargas) y Valeria Bustamante (de Comercial). Convenio. A las 16.30 de ayer, ya en Córdoba, los chicos participaron del acto realizado en el Aeropuerto Pajas Blancas en el que LAN Argentina y la Provincia de Córdoba firmaron un convenio de cooperación para aceitar en la provincia el programa "Todos podemos volar" que implementa la empresa desde 2005 El programa comenzó en 2005 y participaron 1.200 alumnos de más 100 escuelas de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Salta y Misiones. La empresa repite la actividad en distintos puntos del país todos los miércoles, aunque desde Córdoba sólo saldrán seis de estos vuelos por año.Del acto participaron la secretaria de Inclusión Social y de Equidad de Género, Alejandra Vigo y el gerente de Asuntos Públicos de LAN Argentina, entre otras autoridades.

