Celebraciones de luz en épocas sombrías
La coincidencia judía y cristiana en torno de la celebración de la luz hace pensar sobre las propias luces y oscuridades.
Como la luz, también las sombras y la oscuridad han acompañado al hombre a lo largo de la historia. Y si bien la educación, el desarrollo humano y los avances tecnológicos han permitido alcanzar niveles de bienestar impensados, las tinieblas del dolor, de las incomprensiones, las violencias fratricidas y las injusticias sociales que viven y padecen millones siguen persiguiendo a la humanidad como una sombra. Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano de Buenos Aires y rabino de la comunidad judía Benei Tikva, dijo recientemente, a propósito de la celebración de Janucá: "Los días de Janucá siempre se viven con alegría. Al encender las velas, se confirma el milagro de cómo, a pesar del oscurantismo de nuestros días, seguimos en pie. Lo que nos viene a enseñar y a recordar la festividad de las luminarias es que el artífice es el Dios de los milagros y que el hombre es el mensajero".Hace dos años, el por entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco (amigo de Skorka, para más información), dijo que había "lazos" que unían a la fiesta judía de Janucá con la fiesta cristiana de la Navidad. "Janucá –señaló el entonces cardenal– se une en un símbolo con la Navidad: el símbolo de la luz, ya que en el relato del nacimiento de Jesús, los ángeles anunciaban la presencia de la luz; o sea que la luz está en ambas fiestas. En el caso de Janucá, tiene un significado histórico muy concreto, pero también se proyecta hacia adelante y da lugar a luces propias".En estos tiempos en los que, a pesar de tantas luces, las sombras nos siguen acechando, cuando en nombre de la "luz" de la ciencia se reduce la trascendencia religiosa a un simple mecanismo neuronal y se vuelve a contraponer fe y razón, resulta esperanzadora la coincidencia de dos de las tres mayores tradiciones y religiones monoteístas. Y hace pensar sobre las propias oscuridades y las propias luces. Quizá resida en esta inquietud el valor más humano y actual del gesto ritual que anoche compartieron los líderes religiosos de esta Córdoba necesitada de luces.

