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Las causas de un fenómeno que por ahora no tiene solución

El rector de la Universidad Católica, Rafael Velasco, y el sociólogo Pedro Almeida analizan la problemática y dan sus aportes.

21 de julio de 2013 a las 02:46 p. m.
Las causas de un fenómeno que por ahora no tiene solución
Crecimiento. La gran cantidad de habitantes en un conglomerado urbano incrementa la violencia.

“Pareciera que en esta vorágine vale todo, la violencia sin control y sin límite. Creo que hay un desborde muy grande y se crea un sentimiento de inseguridad”, opina el sociólogo Pedro León Almeida.

Sobre los hechos violentos en la ciudad, que tienen que ver con el tránsito o incidentes en la vía pública, Almeida entiende que “cuando hay una sobreabundancia demográfica se da una pérdida del espacio individual, la gente se pone molesta y después estalla”.

“Luego, hay ciertas pautas que tenemos, como la urgencia. Siempre salgo corriendo porque tengo que llegar a un lado ya y si me demora un semáforo, un agente de tránsito u otro auto que se para, se crea como un desborde. La cuestión demográfica que se produce en el medio urbano crea esas situaciones de nerviosismo, no hay una relativización de las urgencias. ¿Qué puede pasar si llego cinco minutos más tarde? Hay un estado de alteración que no permite mantener la serenidad”, precisa.

–¿Qué se puede hacer para atacar este fenómeno?

–No es cuestión de dar charlas técnicas, hay que elaborar políticas nuevas de acción sobre la violencia urbana. Esto llevará a visualizar horarios, recursos, espacios, lugares por los que se transita. Si uno camina por las veredas estrechas del centro, hay que andar a los empujones o bajar a la calle con el riesgo de ser atropellado por un auto. Todo esto, los urbanistas lo pueden pensar, crear áreas peatonales, mecanismos de circulación que faciliten los desplazamientos. Sería un interesante aporte para sacar del medio ese estado de crispación que la densidad demográfica crea.

–Usted, como educador, ¿qué solución propone para revertir la violencia en las escuelas o colegios? Por ejemplo, son demasiados los casos de alumnas que han desfigurado el rostro de una compañera con una trincheta. Ni hablemos de las agresiones de padres o madres a docentes.

–Mientras no tomemos conciencia de que el problema está adentro nuestro, nos va a seguir ganando la violencia porque no la controlamos. Esa es la clave en las escuelas, las autoridades deben hacer un buen uso de esa energía para canalizarla de manera positiva, como un partido de fútbol, por ejemplo. Hay que tratar de amoldar las conductas para que los conflictos sean acotados y solucionables. Hay que reconocer que, sobre la violencia en los institutos, hace 50 años que se escriben libros y hasta ahora nadie dio en la tecla.

La preocupación principal de Almeida acerca de la violencia urbana está relacionada con los padres que tienen hijos que salen de noche. “La difusión de la droga, el alcohol y la noche es sinónimo de violencia gratuita, una violencia porque sí. Hoy los muchachos no pueden salir en la moto o el auto sin que uno esté pendiente, y no hablemos si se trata de una niña”.

Otra visión. El rector de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y Licenciado en Teología, Rafael Velasco, tiene una visión particular sobre el tema de los adolescentes. "Hoy los adolescentes son como la punta del iceberg, no tienen quién los contenga, no hay adultos al lado. Son el reflejo de la sociedad y la punta del iceberg porque no hay límites. Son síntomas de una sociedad enferma, que muestra nuestra ausencia como adultos. Surge la violencia cuando hay una renuncia de los adultos que no quieren serlo, hoy intentan ser jóvenes, imitar a los jóvenes".

Velasco recuerda una anécdota que le quedó grabada cuando daba clases en el Colegio del Salvador, en Buenos Aires. “Hubo un problema con un chico de la primaria, un niño de 12 años. No puedo olvidar cuando dijo que faltaba un adulto que aplicara la ley, no en el sentido de la castración, de la ley penal. El chico no quería un psicólogo, no quería la maestra de apoyo, quería que su padre le hablara, quería hablar con su padre”.

Otro punto a tener en cuenta es “la gran competencia social por la supervivencia, que causa gran violencia social. La supervivencia hace que el otro sea considerado un obstáculo, un enemigo. Los mayores compiten por ser mejor que el otro”.

Para el rector de la UCC, el tercer factor que genera violencia es “una sociedad excluida que genera un clima de injusticia”. “Hay una violencia que viene desde arriba, hay sectores sociales a los que se los excluye. Estas tres cosas, la violencia social por la injusticia, por la supervivencia y los adultos que renuncian a serlo, son las causas que derivan en la violencia urbana”, apunta.