Cartas de Saldaño: No veo la hora de que se acabe esta “nightmare”
Lidia Guerrero se alegra porque las últimas cartas muestran a su hijo con mejor ánimo. “Hubo épocas en las que me hacía muy mal leerlas, porque decía cosas terribles”, dice.
Lidia Guerrero se alegra porque las últimas cartas muestran a su hijo con mejor ánimo. “Hubo épocas en las que me hacía muy mal leerlas, porque decía cosas terribles”, dice.
A pedido de este diario, la madre de Saldaño accedió a mostrarnos algunas cartas. “Querida mamita, te quiero mucho, te extraño, siempre pienso en ti”, dice el comienzo de una las últimas epístolas.
“Bueno, te cuento que todo por aquí está bien. Tomando mucho café, con la cafetera, y escuchando música en la radio. No está tan mal esta vida de bandido”, agrega Saldaño en otro párrafo.
Lidia se sorprende de que la llame “mamita”. “Antes me decía Lidia”, cuenta.
“Mamita, te quiero mucho, te recuerdo con mucho cariño. No sé cómo expresar tanto amor que siento por vos”, comienza otra de las cartas, y sigue: “Yo me pregunto si después de que me maten te voy a volver a ver algún día”.
A Lidia Guerrero también le escriben otros presos que están en el “corredor de la muerte” con su hijo. Michael Gonzáles es uno de ellos y le cuenta que Víctor duerme todo el día.
Para Navidad recibió una tarjeta de su hijo. “Qué bonita tarjeta que me mandó. Me sorprendió que estuviera firmada por otras personas, que me deseaban felicidades”. En uno de los extremos de esa tarjeta navideña había un corazón dibujado con una palabra adentro: hope (esperanza).
En una de las últimas cartas, hubo una frase que afectó mucho a Lidia. Decía: “No veo las horas de que se acabe esta nightmare (pesadilla)”.

