Carlos Paz, cuando los turistas la invaden
Habitantes que no viven de la actividad turística aportan diferentes ópticas de lo que sufren o disfrutan cuando la ciudad se ve repleta de visitantes. Dos miradas diferentes del fenómeno.
Villa Carlos Paz. Es la principal ciudad turística de la provincia y vive casi exclusivamente de esa actividad, que algunos llaman industria sin chimeneas. Pero, entre comerciantes y empresarios, dueños y empleados de restaurantes, hoteles o negocios hay también quienes no viven del turismo. Y cada verano tienen que compartir el espacio en su ciudad con los miles de visitantes que llegan desde distintos puntos del país a pasar sus vacaciones. Hay visiones a veces contrapuestas: están los que no tienen problemas y hasta disfrutan de estos meses de explosión de gente, aunque su actividad no dependa del turismo; y otros que se entusiasman poco y nada con esa invasión.Andrea Marmolejo vive en Playas de Oro, a pocas cuadras de uno de los balnearios más concurridos sobre el río San Antonio. Andrea tiene una peluquería en su casa y atiende sólo a gente del lugar. Muy de vez en cuando se sienta alguna turista en su sillón. "Es más lo que me complica el turismo que lo que me da. Pero no es por la gente sino por una mala planificación urbana", dice.Entre las contras de la temporada, Andrea señala que para llevar a su hija al centro, el resto del año tarda 15 minutos como máximo. En temporada, ese trayecto puede llevarle entre 30 y 40 minutos, según la congestión que haya en el tránsito."Nos da mucha bronca que vayas el 20 de diciembre a tomar un café y te cobren cuatro o cinco pesos. Y después de esa fecha te sale ocho", dice la peluquera, quien agrega que de esa forma se atenta además contra las mismas personas que traen el dinero a la ciudad. Con su marido decidieron no salir a comer en verano al centro porque siempre hay cola y hay que esperar para conseguir mesa.Pero siempre hay alternativas: "Para ir al centro tomo calles paralelas a la avenida Cárcano, que se llena de autos. El turista va con el termo manejando, y a dos por hora", se queja. Pero asume que hay que adaptarse: "Amo Villa Carlos Paz y la vuelvo a elegir con todos sus avatares", enfatiza. Feliz en el centro. Carola Blanco vive con su familia en un departamento del centro. Está acostumbrada a cruzarse a diario con los artistas que llegan presurosos a los teatros y a compartir la peatonal con el hormiguero de turistas cada noche de verano. "Yo la paso bien y creo que está bueno que venga turismo. Que la gente elija la ciudad lo veo con orgullo", asegura. Carola tiene dos hijas con las que recorre los puestos de artesanía y va a los espectáculos callejeros. "A veces me preguntan si no me cansa que haya tanta gente, pero yo de verdad lo disfruto. Creo que la ciudad está bien preparada para recibir tanta gente. En gastronomía, bares, teatros, boliches, está todo preparado y también los disfrutamos nosotros, los que vivimos acá", acota.Para Carola, el mayor tránsito tampoco es un trastorno "porque es pasajero". Y argumenta: "Hay que tener paciencia porque vivimos en una ciudad turística. A eso lo tomás o lo dejás", afirma."Soy docente y no vivo del turismo pero lo disfruto, no lo vivo como una carga y no me pone loca la gente. Otra cosa buena en las sierras es que si no tenés plata para irte de vacaciones, estás rodeada de lindos lugares a pocos kilómetros", dice.

