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Burbujas terapéuticas y brújulas de barro

Los colegios de profesionales lanzan serias advertencias sobre las práctica de las constelaciones familiares. Constelaciones familiares: una moda polémica

09 de marzo de 2019 a las 12:01 a. m.
Burbujas terapéuticas y brújulas de barro

Podemos anticipar con bastante certeza el tenor de los comentarios que generará el Primer plano de esta edición sobre las constelaciones familiares: una parte celebrará que se exhiban las críticas a una práctica que crece, y muchos nos criticarán por contradecir su experiencia personal con esta terapia alternativa.

Son las consecuencias de tratar un tema muy polémico, que genera rechazos y apoyos en distintas magnitudes y variedades.

En este caso, la periodista Catalina Bonacossa cuenta lo que vivió al “constelar”, o sea, al participar en una de estas sesiones que, al decir de una de las “consteladoras”, “trabaja con el alma”.

Pero no se queda con eso: indaga las opiniones que existen al respecto, en especial las de los colegios de profesionales, que lanzan serias advertencias sobre estas prácticas, a las que consideran seudociencias o seudoterapias.

Esto choca con la férrea resistencia que instalan los cultores de las constelaciones familiares, en un contexto de auge de terapias alternativas que prometen resolver una amplia gama de conflictos.

En su libro La burbuja terapéutica, el español Josep Darnés relata cómo se volvió adicto a las terapias más variopintas, hasta que descubrió que esa "continua búsqueda del bienestar se convirtió en una fuente de sufrimiento".

Y lo cuenta en un contexto no muy distinto al que vivimos hoy en Argentina: incertidumbre sobre el futuro, creciente consumo de psicofármacos, exhibición en las redes de la “felicidad” ajena, pérdida de terreno de las religiones tradicionales, presupuestos públicos insuficientes en las áreas de salud mental, etc.

Ese terreno es fértil para abonar hábitos basados en la evidencia –y a veces ni siquiera esto– que, aun sin respaldo científico, congregan a muchos que los creen y que están dispuestos a militar por eso.

Finalmente, otro debate: ¿contribuimos con la difusión de estos temas a que más gente se interese por ellos y se conviertan en adeptos? Difícil saberlo. Mientras tanto, todo está sobre la mesa.