Bomberos: entre el brindis y los incendios por pirotecnia
No descansan ni siquiera durante los festejos de Año Nuevo, momento en que la pirotecnia es la protagonista.
Fernando de Olmos es un joven bombero de 23 años. Trabaja en el cuartel de Bomberos Voluntarios de Río Cuarto desde 2004 y el lunes le tocó su primera guardia en una fecha festiva de fin de año.
“Este es mi primer año de guardia en Año Nuevo, mi papá fue jefe del Cuartel hasta el 2010 y mi hermano es suboficial. Así que recuerdo que pasamos hace dos o tres años una Navidad en el incendio del Megashop: había empezado a las 20 y terminó a las 4 de la madrugada del 25 de diciembre. Pero lo importante es que la pasamos juntos”, recuerda Fernando.
Este año tampoco estuvo solo de guardia, ya que a sus compañeros Federico Tartaglia y Exequiel Silva también les tocó recibir el 2013 en el cuartel. La jornada comenzó a las 22 y finalizó a las seis de la madrugada.
Habían preparado una pata flambeada para compartir con otros bomberos voluntarios que se acercaron a cenar al cuartel. Tras brindar a las doce, sin alcohol por supuesto, comenzaron los llamados.
“Hubo un incendio de un contenedor de basura a las 2 de la madrugada y un incendio forestal en un terreno baldío a las 4”, contó Fernando.
Sobre tener que pasar una noche tan especial trabajando, Fernando afirmó: “Es muy gratificante el trabajo de bombero voluntario. En vez de salir a un boliche, nos quedamos acá sin tomar alcohol, pero vale la pena”.
Años anteriores han ido familias de los bomberos a pasar Nochebuena o Año Nuevo al cuartel, pero esta vez decidieron no pasarla con ellos ya que piensan que “si hay salidas no es agradable que queden solos” en la central.
Según cuenta Fernando, en estas fechas suele haber principalmente accidentes de tráfico e incendios causados por la pirotecnia y ellos deben acudir.
“El 24 (de diciembre) por suerte no pasó nada”, sostuvo aliviado el joven y explicó que las guardias que deben cumplir suelen estar programadas todo el año por eso ya saben al comenzar una nueva temporada cuándo le va a tocar.
“El próximo año ya sé que mis guardias no van a coincidir con Navidad ni Año Nuevo”, se adelanta a calcular Fernando.

