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Héroes y Heroínas. Beats que colorean el alma: la historia de Mateo, el DJ cordobés con autismo

Tiene 22 años y a través de la música logró crear un universo lleno de colores. Se especializó en “house”. Su familia, clave en su red de apoyo, de contención y de amor. Mirá el documental.

08 de septiembre de 2025 a las 09:10 a. m.
Beats que colorean el alma: la historia de Mateo, el DJ cordobés con autismo
Héroes y Heroínas. Mateo Dalto poniedo uno de sus sets de música (José Gabriel Hernández/La Voz).

En el vibrante corazón de la ciudad de Córdoba, donde los acordes de la vida diaria se mezclan con los latidos de la tarde, emerge una historia singular, tejida con beats de house y una pasión inquebrantable.

Se trata de Mateo Dalto, un joven de 22 años que, con su autismo, no sólo encontró en la música un refugio y un lenguaje, sino que logró encender y conquistar escenarios urbanos con sets que irradian su alma.

Su camino es un testimonio del poder transformador del arte y del amor incondicional que le permitieron construir un mundo de colores, tanto para él como para quienes lo rodean.

Frente a las consolas, Mateo se transforma. Allí, las palabras no son su principal vehículo, sino los ritmos contagiosos del house, su género musical predilecto. Darío Jey (48), su profesor de DJ, describe al joven como su “primer alumno con condición autista, un desafío y una oportunidad inmensa”.

Héroes y Heroínas. Mateo Dalto poniedo uno de sus sets de música junto a su profesor Darío Jey (José Gabriel Hernández/La Voz).
Héroes y Heroínas. Mateo Dalto poniedo uno de sus sets de música junto a su profesor Darío Jey (José Gabriel Hernández/La Voz). (La Voz)

El chico retomó sus estudios con Darío luego de la pandemia de Covid-19. En poco tiempo fue capaz de abordar sets con máquinas complejas, una técnica que va más allá de las mezclas automáticas por computadora.

El profesor admira la personalidad “muy marcada” del joven en sus mezclas, su forma particular, incluso “agresiva”, de trabajar los volúmenes, recordando a los DJ de house de los años ′80 y ′90 del siglo pasado.

Héroes y Heroínas. Mateo Dalto, en su versión DJ (José Gabriel Hernández/La Voz).
Héroes y Heroínas. Mateo Dalto, en su versión DJ (José Gabriel Hernández/La Voz). (La Voz)

“Su selección musical es increíble, siempre con muy buena música y una inclinación clara por el house, aunque también disfruta de The Beatles, Michael Bublé, Nicky Jam o Michael Jackson, entre otros músicos”, indica el maestro, dueño de Jey Skool.

Para Darío es una “satisfacción muy grande” ver a su alumno intervenir en algún escenario local, vibrando en su propio mundo y conectando de manera “genuina” con el público.

Héroes y Heroínas. Mateo Dalto poniedo uno de sus sets de música junto a su profesor Darío Jey (José Gabriel Hernández/La Voz).
Héroes y Heroínas. Mateo Dalto poniedo uno de sus sets de música junto a su profesor Darío Jey (José Gabriel Hernández/La Voz). (La Voz)

Para Mateo, la música es alegría, le divierte y le permite “hacer ritmo”, según cuenta a La Voz.

Héroes y Heroínas. Mateo Dalto, en su versión DJ (José Gabriel Hernández/La Voz).
Héroes y Heroínas. Mateo Dalto, en su versión DJ (José Gabriel Hernández/La Voz). (La Voz)

Un diagnóstico, un mar de espera y esperanza

La historia de Mateo es también la de sus padres, Mercedes Panozzo Zénere y Gonzalo Dalto, quienes se enfrentaron a un “baldazo de agua fría” cuando, a los dos años y medio, el neurólogo confirmó el diagnóstico: trastorno generalizado del desarrollo, no especificado (TGD-NE), dentro del espectro autista.

“Mecha”, mamá de Mateo, explica que el autismo afecta la comunicación, el lenguaje y los hábitos de la vida diaria. Las personas con autismo procesan la información de manera diferente; es como “amanecer en China”, teniendo que aprenderlo todo poco a poco.

Su hijo tuvo muy pocas palabras de bebé, incluso enmudeció por un tiempo, pero a los cinco años, durante un análisis genético, sorprendió a todos pidiendo “auxilio, socorro”, demostrando que puede aprender, aunque de otra manera.

En aquel entonces, se asociaba el autismo al color azul, al azul del mar, porque la vida con una persona autista es “como el mar: hay tormenta y también hay playa”.

Y así fue para la familia durante todos estos años, con “tormentas negras” y épocas de “playa clara”.

Ciudad de Córdoba. Mateo junto a sus padres Mercedes y Gonzalo (Pedro Castillo/La Voz).
Ciudad de Córdoba. Mateo junto a sus padres Mercedes y Gonzalo (Pedro Castillo/La Voz). (51)

La familia Dalto fue “bendecida” por equipos terapéuticos que los guiaron y por ser padres “muy obedientes y muy inquietos”, siempre buscando que su segundo hijo -son papás de cuatro- explotara su “mayor capacidad”.

La obtención rápida del certificado de discapacidad fue clave para acceder a terapias como psicóloga, psicomotricista y fonoaudióloga, además de terapia de pareja para ellos. Construyeron redes de apoyo, y trabajaron con la familia extendida para entender a Mateo.

Ciudad de Córdoba. Mateo junto a sus padres Mercedes y Gonzalo (Pedro Castillo/La Voz).
Ciudad de Córdoba. Mateo junto a sus padres Mercedes y Gonzalo (Pedro Castillo/La Voz). (51)

Mercedes también expresa el dolor que le causa la falta de comprensión social y la naturalización de prejuicios. “Al mirarlo a Mateo no ves autismo. Cuando se sobreestimula en un supermercado por las personas, la luz o la música fuerte, se altera, y la gente no entiende que no es un capricho, sino que está regulando un revoltijo interno de estímulos”, detalla.

La música: un puente para el entendimiento

La conexión de Mateo con la música se manifestó desde pequeño. Manuela, su hermana mayor, recuerda que de niño hacía percusión con su cabeza, con el cuerpo, con la mesa, “como si fuera una batería”.

Ella siempre sintió que a través de la música podía entenderlo más, “ver más allá de esas no palabras” y comprender lo que realmente quería expresar.

Esta conexión persiste hoy; aunque Mateo no lo admita siempre, comparten música y a través de canciones logran una sintonía “de no palabras”, pero de saber que están “los dos en el mismo espacio”.

Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz).
Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz). (La Voz)

Gonzalo cuenta que, tras probar otras actividades como caninoterapia (que no le gustó) y deportes adaptados, los terapeutas los desafiaron a preguntarse: “¿Qué quiere Mateo?”. Así, alrededor de los 15 años, el chico llegó a su primera academia de DJ, donde se descubrió su “gran facilidad para mezclar”. Una fonoaudióloga incluso notó que podía tener “oído absoluto”. Tras varias experiencias, y especialmente al regresar con Darío Jey, todo hizo “boom”.

Ahora, si le preguntan a Mateo qué quiere ser de mayor, te dice “quiero ser DJ”.

Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz).
Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz). (La Voz)

Para Mercedes, la música le da “integridad”, es un espacio donde se relaja y es “él en su máxima expresión”. Aunque a los 12 años un profesor de DJ ya había pronosticado que lo llevaría “al estrellato”, la familia priorizó en ese momento su desarrollo social. Hoy, lo acompañan sin reservas, buscando que él sea “el protagonista de lo que quiere”.

Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz).
Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz). (La Voz)

Navegando hacia el futuro con ritmo propio

El camino del DJ sigue siendo un mar con sus olas altas y sus calmas. Después de terminar la secundaria, se abrió un “abismo”. La pregunta era “¿qué sigue?”. Mercedes cuenta que su hijo necesita una red profesional que lo contenga “toda su vida”, con asistencia terapéutica y un equipo de trabajo. Los tratamientos son costosos, aunque los cubre su obra social, no sin las dificultades de que muchas terapias “alternativas” no estén aprobadas por el nomenclador.

Hoy, Mateo da pasos importantes hacia la independencia. Realiza, por intermedio de una Fundación, una pasantía en Renault, que busca trabajar habilidades sociales y laborales en jóvenes. Se desempeña en el área de Recursos Humanos. Escanea y archiva documentos, una tarea que, tras un trabajo de explicación, realiza bien.

Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz).
Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz). (La Voz)

Los desafíos futuros del joven son emocionantes. El profesor Darío anhela verlo tocar en “cabinas de club” y que su música llegue a una “pista electrónica”. También están trabajando para que aprenda a mezclar con vinilos y, en un futuro, que pueda producir su propia música.

Para Gonzalo, el objetivo es que Mateo “haga lo que ame y lo que le guste”, sin límites impuestos, con el apoyo incondicional de ellos para que siga creciendo.

Su mensaje a otras familias con integrantes con autismo es claro: “Busquen crear redes, escuchen a las personas que ya tienen un recorrido”.

En cada beat de su house, Mateo es un héroe cotidiano que, con su arte, nos invita a escuchar, entender y celebrar la diversidad de lenguajes que construyen la experiencia humana.

Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz).
Intervención urbana. Mateo poniendo sus sets de música en la antesala del evento Desafiarte en el Teatro Real (Nicolás Bravo/La Voz). (La Voz)

Cómo ayudarnos a encontrar Héroes y Heroínas Cotidianos

Por cuarto año consecutivo, nos hemos propuesto reflejar historias cordobesas, de almas generosas que con pequeños gestos diarios marcan la diferencia. Historias que inspiran.

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