El barrio que decidió combatir la monotonía de los domingos
Organizan festivales en la calle para pasar el día que muchos consideran como el más aburrido.
La banda despliega su repertorio sobre el improvisado escenario. Niños, grupos de jóvenes y familias enteras contemplan el acontecimiento. Algunas parejas, las más audaces, se animan a bailar ante la multitud. La imagen no pertenece a la noche de algún viernes o sábado. Es domingo, la luna brilla en el cielo, y los vecinos de barrio Guiñazú de la ciudad de Córdoba están de fiesta.El evento se repite durante la mayoría de los domingos de verano en la plaza Virgen de los Milagros de ese barrio. Y, según sus organizadores, la asistencia promedio ronda los mil asistentes.La iniciativa surgió hace algunos años por parte del centro vecinal con tres objetivos claros: romper la monotonía del domingo, promover los lazos entre los vecinos y brindar un espacio para que bandas musicales de la zona tengan un espacio para mostrar lo que hacen."Este es el tercer verano consecutivo que hacemos los festivales en la plaza. Arrancamos en diciembre de 2008 y la idea perduró", dice Matías Luna, presidente del centro vecinal.Matías contó que la idea surgió luego de un diálogo con un vecino. "Él me recordó que hacía muchos años se organizaban bailes en la plaza, pero que por distintos problemas se dejaron de hacer. Ahí me entusiasmé y le comenzamos a dar forma a esto que finalmente fue un éxito", explicó el joven de 26 años.Al principio, los integrantes del centro vecinal dudaban de la repercusión que podría tener el evento, pero al poco tiempo se dieron cuenta de que la idea repercutió positivamente en la mayoría de los residentes de la zona. "Incluso mucha gente de otros lugares que circulaba por la ruta 9 norte bajaba de sus autos, escuchaba cuatro o cinco temas, y seguía viaje", señaló Luna. Público familiar. "Decidimos realizar la iniciativa los domingos para apuntar a un público familiar. Los viernes y los sábados están más asociados a las fiestas de los jóvenes, pero el domingo siempre fue un día para pasar en familia", subrayó el presidente del centro vecinal. La escena confirma sus dichos. Mientras "Onda Cuartetera" interpreta varios de sus temas, decenas de chicos juegan en el lugar mientras sus abuelos los observan sentados en sus reposeras."Los domingos a la noche no tenés competencia. No hay muchos lugares a los que se pueda ir. Además, mucha gente se aburre y con esto ayudamos a cortar la monotonía de ese día", indicó Matías.Los vecinos comparten ese argumento. "Vengo con mis amigos porque está bueno y hoy no hay mucho para elegir. Además, todos nos conocemos y es tranquilo", dice Pablo, un adolescente de 16 años.Olga tiene 57, y también concurre a los festivales. "Cuando se hace, toda mi familia está presente. Es bastante divertido", expresó. "Más allá de la fiesta, también funciona como un lugar de encuentro para los vecinos. Viene bastante gente y por ahí ves a muchos que en la semana no podés visitar", añadió Susana (61). Una oportunidad. El festival también fue creado con la finalidad de brindar un espacio para que bandas locales puedan mostrar a sus vecinos lo que hacen. "Hay muchos jóvenes que recién se inician en el tema de la música, y al principio les cuesta encontrar lugares en donde tocar. Con esto, les solucionamos una parte del problema", explicó Luna. El joven dijo que recibe llamados de bandas de otros barrios para tocar en Guiñazú, pero si bien ya lo han hecho, subrayó que la prioridad la tienen los conjuntos locales."La idea es muy buena. Somos de Guiñazú y podemos tocar para nuestros vecinos y familiares. Este es el tercer verano que tocamos acá", explicó Juan Fernández, mientras su banda, "Onda Cuartetera", musicaliza la plaza desde un improvisado escenario montado en la vereda de un supermercado. "Espero que podamos hacerlo muchos años más", dice Matías.

