Por primera vez logran transparentar un cerebro
Lo lograron con el órgano de un ratón. Permite obtener imágenes en alta resolución de todo el órgano. Es fundamental para las neurociencias y los trastornos mentales.
Tras quemar más de 100 cerebros de ratones, investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) lograron su propósito. Finalmente obtuvieron el primer cerebro enteramente trasparente, una herramienta clave para entender el funcionamiento de la mente.
Esta técnica, llamada Clarity, fue publicada hoy en la revista Nature para que todos los especialistas en neurociencia puedan aplicarla. Permite observar con gran detalle la conectividad entre las neuronas y será importante en el estudio de la estructura y función del cerebro, sostienen los autores de la investigación.
Hasta ahora, para obtener imágenes de alta resolución de los tejidos biológicos era necesario cortar en finas rebanadas el cerebro, lo que supone una pérdida de información sobre cómo las redes neuronales están conectadas.
En parte esto se solucionaba reconstruyéndolo luego tridimensionalmente, un proceso largo y complicado, pero que sólo puede aplicarse a partes pequeñas del cerebro. Ahora se podrá ver todo el cerebro conectado.
"Esta técnica podría darnos imágenes precisas de qué ocurre en las mentes de personas con esquizofrenia, autismo, estrés pos traumático, depresión y trastorno bipolar", señaló a The New York Times Thomas Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, que financió parte de este trabajo.
El principal obstáculo para volver el cerebro transparente son las membranas lipídicas que rodean las células. Los científicos lograron esquivar esto con una técnica que elimina los lípidos pero mantiene el órgano intacto. Para ellos usaron un hidrogel, una solución salina y corriente eléctrica.
El punto clave del trabajo fue determinar la combinación correcta de temperatura, electricidad y la solución a utilizar. Durante años los investigadores probaron diferentes opciones. “Quemé y derretí más de 100 cerebros”, confesó Kwanghun Chung, autor principal del trabajo.
La técnica todavía no puede aplicarse en cerebros humanos pues son mucho más grandes que los de ratones, por lo que tienen más lípidos.
Pero Chung asegura que ya aplicó esta técnica a otros órganos. "Tengo un corazón, hígado y pulmones transparentes", dijo a The New York Times.

