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Aún hay que derribar barreras

Es imprescindible un nuevo pacto social de género entre hombres y mujeres que permita desarticular aquellas prácticas laborales que discriminan.

08 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Luz Aquilante*
Aún hay que derribar barreras

Argentina pasó del puesto 34 al 31 según el ranking mundial en materia de igualdad de género que presentó el Fondo Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) el año pasado. Así, el país se ubicó entre los mejores puestos de América Latina en una lista que sigue siendo encabezada por los estados nórdicos Islandia, Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. En este contexto, el informe "Género en el trabajo. Brechas en el acceso a puestos de decisión del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Argentina de 2014" constituye un aporte de gran relevancia al ofrecer datos que miden tanto los avances como las desigualdades de género en materia política y laboral.Diagnósticos como este, basados en un enfoque de derechos, de capacidades y de desarrollo humano, son fundamentales para avanzar en el progreso de las mujeres en todo el territorio argentino.Según el informe, "tres de cada 10 puestos de decisión o supervisión en la Argentina los ocupan mujeres", quienes enfrentan mayores obstáculos en sus carreras profesionales vinculados a roles y estereotipos de género propios de una cultura patriarcal y a dificultades para conciliar la vida laboral y familiar.Pareciera que el nivel educativo por sí solo no es suficiente para que las mujeres lleguen a puestos de decisión. Aún hay que derribar barreras culturales. Es imprescindible un nuevo pacto social de género entre hombres y mujeres que permita desarticular prácticas laborales que discriminan y no tienen en cuenta las necesidades e intereses de las mujeres y así avanzar en una igualdad real.Actualmente, a pesar del avance de las mujeres en todos los ámbitos, sigue habiendo división sexual del trabajo; seguimos siendo las principales responsables de las tareas del hogar, de lo doméstico y del cuidado de personas, de niñas, niños y personas adultas o enfermas; tareas que todavía no son totalmente compartidas con nuestras parejas, el Estado y el sector privado.El trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar aporta entre 20 y 40 por ciento del PBI en aquellos países que lo han cuantificado. Por lo tanto, las mujeres subsidiamos económicamente a nuestros países. Si nadie paga este trabajo, implica que lo pagamos nosotras con nuestro tiempo.Este informe aporta datos y recomendaciones género-sensibles que podrían contribuir al diseño e implementación de políticas públicas género-eficaces, fundamentalmente en materia de corresponsabilidad familia-estados-empresas en términos de cuidados y protección social. De cara a una mejor inserción laboral a puestos de decisión de las mujeres, es imprescindible que el tema del cuidado, en especial el cuidado infantil, alcance mayor visibilidad en la agenda pública.

*Especialista en género del Consejo de la Mujer de Córdoba