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Así en los puentes como en muchas veredas

El riesgo que los baches suponen para los autos parece más prioritario que el peligro de las veredas rotas para los peatones. Alerta, peatones: hay puentes que tienen “trampas”

25 de enero de 2017 a las 12:01 a. m.
Así en los puentes como en muchas veredas

Como a menudo sucede respecto de los problemas urbanos, la inquietud por realizar un relevamiento sobre los puentes que cruzan el río Suquía provino de un fotógrafo muy atento y capaz de sorprenderse por el estado en que se encuentra la ciudad.

Dedicamos el Primer Plano de hoy a esa realidad que atraviesan los vecinos que deben cruzar a pie los puentes.

La sensación que dejan las imágenes, y la que recogió el periodista que hizo el relevamiento, es que en la Municipalidad de Córdoba no hay nadie que camine la ciudad: la observación del estado del espacio público –si es que se realiza de manera habitual y metódica– se hace desde arriba de los vehículos.

La experiencia de los peatones no se considera. No se registra.

Como mucho, se cuidan las condiciones de los espacios de circulación del área peatonal del Centro. Lo real es que todas las veredas de la ciudad tienen el mismo estatus: son parte de las vías de circulación donde debe transitar la gente “de a pie”.

En la agenda pública –tanto de los funcionarios como de los vecinos–, el riesgo que los baches de las calles suponen para los autos siempre es más prioritario que el riesgo que el estado de las veredas supone para los huesos de las 
personas.

El municipio, ante las quejas por el estado de las veredas, se escuda tras un argumento válido: son responsabilidad exclusiva de los frentistas. Lo cierto es que la actividad de control, la intimación para que procedan a arreglarlas –o a desocuparlas, o a construirlas–, no parecen desvelar a nadie en el Palacio 6 de Julio.

Y las veredas de los puentes lo corroboran: roturas, basura, malezas y descuido en esos espacios que sí son responsabilidad exclusiva del municipio. Al igual que las veredas de las plazas, de La Cañada, de la Costanera y de tantos otros espacios públicos que parecen estar librados a su suerte una vez que son inaugurados. Suerte adversa la de los peatones.