La Voz En Vivo. El argentino a bordo del crucero con el brote de hantavirus contó su odisea: "Estoy en cuarentena en Ámsterdam"
Carlos Ferello, un ingeniero jubilado, relató a La Voz En Vivo la odisea a bordo de la embarcación tras confirmarse tres muertes. Se encuentra en cuarentena en Amsterdam.
Carlos Ferello (74), un ingeniero argentino que embarcó el 1º de abril en Ushuaia en el crucero MV Hondius deberá cumplir una estricta cuarentena en Países Bajos antes de regresar al país. Logró desembarcar el domingo en el puerto de Tenerife, España,y luego fue llevado hasta un hotel en Ámsterdan. Por el brote de Hantavirus hubo tres muertos en la embarcación.
Ferello explicó que ahora le confirmaron que hay "dos contagiados más".
"Desde Cancilllería se movieron muy bien, el embajador en Tenerife se comunicó con el gobierno de Holanda para que me aceptaran acá", dijo a La Voz En Vivo.
"Yo era el único argentino que estaba en el barco", sostuvo. Aún no sabe por cuánto tiempo estará en cuarentena.
Ferello explicó que las sospechas comenzaron cerca de la isla Tristán de Acuña, cuando un matrimonio neerlandés presentó cuadros de fiebre. "Ninguno sospechaba nada porque eran personas de edad, se lo trató como una infección hasta que el capitán comunicó el deceso", relató el pasajero.
El ingeniero naval jubilado de 74 años se convirtió en el único argentino a bordo de un crucero internacional que sufrió un letal brote de Hantavirus.
El inicio de la crisis en altamar
El viaje a bordo del crucero MV Hondius tenía como destino original las islas de Cabo Verde. Sin embargo, la travesía se alteró de imprevisto cuando un pasajero presentó signos de fiebre y severas complicaciones pulmonares.
La emergencia sanitaria obligó a desembarcar al afectado junto a su esposa en la isla de Santa Elena, desde donde fueron derivados de urgencia en avión hacia Johannesburgo. Allí ambos fallecieron y las autoridades médicas confirmaron el diagnóstico positivo de hantavirus mediante diversos análisis.
Sobre el presunto origen del brote, Ferello aseguró que el primer hombre fallecido "ya vino, subió al barco contagiado". Tras estas confirmaciones, la dinámica a bordo cambió drásticamente y se implementaron protocolos de seguridad.
"Cuando dijeron que era hantavirus empezaron a tomar medidas de aislamiento, de separación, de barbijos, de protección, todo", relató el pasajero argentino sobre las horas de mayor tensión.
Convivencia y medidas de prevención
A pesar de la gravedad del cuadro, la tripulación logró mantener el orden y el capitán del navío mantuvo informados a todos los ocupantes. Ferello destacó que "no hubo paranoia" y que la gente simplemente tomó conciencia de la necesidad de cuidarse para evitar la propagación.
El protocolo preventivo incluyó distanciamiento estricto en los momentos en que compartían áreas comunes para comer. "Si tenía que charlar con alguien, siempre con barbijos y a distancia, como en el coronavirus", comparó el ingeniero argentino.
El brote en la embarcación dejó un saldo total de tres víctimas fatales confirmadas: el matrimonio inicial y una ciudadana de origen francés. Además, se registraron otros contagios posteriores, incluyendo dos casos en un pasajero estadounidense y otra mujer francesa, detectados durante los vuelos de repatriación.
Por su parte, el médico del barco y un guía también contrajeron el virus, pero lograron superar la enfermedad y ya se encuentran bien, según confirmó Ferello, quien hasta el momento no presentó ningún síntoma.
Evacuación y cuarentena en Europa
El crucero enfrentó rechazos iniciales en distintos puertos, hasta que el gobierno de España habilitó finalmente el desembarco el día domingo en Tenerife. Desde allí, mediante un importante dispositivo de seguridad y traslado, los pasajeros comenzaron a ser reubicados.

Habló el argentino a bordo del MV Hondius
Ferello debió viajar hacia Países Bajos, donde se encuentra la base operativa de la empresa naviera, dejando todas sus valijas a bordo. "Me tuve que venir con lo mínimo necesario, documento, algún remedio y nada más", explicó.
La gestión de su traslado a territorio holandés contó con la intervención directa de la Cancillería argentina y el embajador en España, quienes coordinaron su aceptación y contención en Europa.
Actualmente, el pasajero argentino permanece aislado de manera preventiva en un hotel de Ámsterdam, bajo un sistema de servicio restringido. "Yo no me puedo salir del hotel ni de la habitación ni nada", concluyó Ferello mientras aguarda la autorización definitiva para retornar al país.
Tras el fallecimiento de ambos pasajeros en Sudáfrica, las autoridades sanitarias confirmaron que se trataba de Hantavirus, lo que activó de inmediato las alarmas y los protocolos de aislamiento. El brote también alcanzó a un pasajero inglés, a un guía y al médico de a bordo, quienes afortunadamente lograron recuperarse tras ser atendidos en Johannesburgo.
La empresa Oceanwide Expeditions coordinó con diversos gobiernos el envío de aviones para repatriar a sus ciudadanos bajo medidas de bioseguridad. Mientras que algunos grupos descendieron en España, un contingente de 29 personas, incluido el argentino, continuará la travesía hacia Rotterdam.
"Me dieron a elegir si quería bajar en España o en Holanda y elegí la segunda opción", detalló Ferello, quien compartirá el traslado con ciudadanos alemanes, japoneses y griegos. Al llegar a destino, los pasajeros no residentes serán alojados en hoteles controlados para realizarse análisis de sangre y seguimientos médicos periódicos.
Estado de salud y asistencia consular
El cónsul argentino en Tenerife confirmó que Ferello no presenta síntomas y se encuentra en buen estado de salud. El pasajero destacó el acompañamiento de la Cancillería y el Ministerio de Salud de la Nación, asegurando que los funcionarios han estado en contacto permanente para monitorear su situación.
El viaje, que originalmente debía concluir el 5 de mayo en Buenos Aires, se extenderá al menos 15 días más debido a las disposiciones sanitarias internacionales. "Fue una desgracia, pero ahora tenemos que pasar unos días en cuarentena e iremos viendo cómo sigue", reflexionó el ingeniero antes de iniciar su traslado final.



